
En la última semana se ha popularizado el pecarí de collar, un ejemplar silvestre que habita las zonas naturales de Ciudad Juárez y que se ha visto amenazado por la actividad humana, como el uso de vehículos todo terreno fuera de caminos establecidos, debido a que no se aplica la regulación actual.
Ambientalistas, naturalistas y expertos piden que se tomen medidas puntuales para cuidar su hábitat.
Alrededor de las 8:00 de la noche del domingo, ciudadanos resguardaron a un ejemplar de esta especie, al que ubicaron en caminos de terracería en la zona de la Ermita de San Lorenzo, en la Carretera Federal 45, debido a que un razer lo había impactado sin detenerse a brindar auxilio.
Luego de horas de solicitar atención a las líneas disponibles de dependencias municipales y federales, a las 11:00 a. m. del lunes, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) resguardó al pecarí para su atención veterinaria y reubicación. La mañana del jueves trascendió que el animal había fallecido.
¿Quién es el pecarí?
La bióloga Rosalva Murillo, asesora técnica del colectivo Sierra de Juárez, compartió información sobre este ejemplar, del cual puntualizó que es una especie única de América, por lo que es endémica. No debe confundirse con el jabalí, originario de Europa y Asia, que fue introducido para la caza y que sí es una especie invasora que compite con las especies de pecarí de collar y de pecarí de labios blancos que habitan en México.
“Vimos algunos comentarios en las redes de que era una especie plaga en la región, pero me gustaría dejar claro que el pecarí de collar es una especie nativa de esta zona del Desierto de Chihuahua; se distribuye desde Nuevo México, Texas y Chihuahua, por todo México hasta Sudamérica, y habita desde el bosque tropical hasta el matorral y los pastizales”, explicó Murillo.
Aunque su aspecto puede recordarnos a los cerdos, el pecarí tiene una morfología pequeña, con una longitud de entre 70 y 110 centímetros; su pelaje es de color negro o café y, en el caso del pecarí de collar, el pelaje del cuello se puede observar de color blanco, lo que le da su nombre. Tienen entre cuatro y seis crías por camada y pueden tener más de una gestación al año.
“Es una especie bien importante; en el ecosistema, él dispersa las semillas. Todos los animales tienen una razón de ser, además de pertenecer a la cadena alimenticia. Hay mucho desconocimiento: el jabalí es una especie exótica, no pertenece a México, y el pecarí sí; compiten por los espacios, por el alimento”, puntualizó la bióloga del colectivo Sierra de Juárez.
Respecto a lo ocurrido el fin de semana, cuando una familia intervino para resguardar a un pecarí lesionado por un razer, la especialista hizo hincapié en las deficiencias legales y de aplicación de las normas vigentes para la protección de los animales silvestres.
“Hay actividades del humano que no son compatibles con la conservación, entre ellas están las actividades de los razers y los vehículos cuatro por cuatro, porque van a altas velocidades, van por caminos naturales, se meten a arroyos. Espantan a la fauna y se pueden dar estos accidentes con la fauna silvestre”, señaló Murillo.
El Programa de Manejo del Área de Protección de Flora y Fauna Médanos de Samalayuca establece, en la regla de administración número 22, que:
“La utilización de motocicletas, cuatrimotos o cualquier otro vehículo motorizado con fines distintos a la conservación y manejo de los ecosistemas de Médanos de Samalayuca deberá restringirse al camino principal”, por lo que no admite su circulación en los médanos ni en otras áreas que no sean caminos definidos.
Autoridades y su competencia
La información respecto al actuar de las personas que resguardaron al pecarí atropellado por un razer indica que intentaron contactar a la Dirección de Atención y Bienestar Animal (DABA) del Municipio de Juárez, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), sin obtener apoyo ni atención veterinaria para el ejemplar durante la noche del domingo.
Al respecto, la directora de DABA, Alma Arredondo, informó que la atención de la dependencia está enfocada en los animales domésticos y que su intervención con animales silvestres solo aplica cuando autoridades como Protección Civil (PC) o la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) resguardan o capturan a un animal para atender una emergencia con la ciudadanía, o en casos en los que la población resguarda algún ejemplar y lo lleva a la dependencia.
“Ese tema no nos compete a nosotros; el convenio que tenemos de DABA con ellos (Profepa) establece que les hablamos a ellos para que se acerquen, pero es en horario laboral de ellos. Cuando hay casos muy urgentes, los atiende PC, pero son casos muy especiales”, puntualizó.
El convenio se firmó en julio de 2025, luego de que se inició una investigación por la muerte de un gato montés, por lo que se tomaron medidas y se estableció un protocolo de actuación de la dependencia municipal ante la autoridad federal.
“Con nosotros han sido muy claros sobre lo que tenemos que hacer; nosotros ya tenemos la experiencia de lo del gato montés y quedamos muy formales de aplicar el protocolo, que es resguardar. En caso de que hubiera algo que pudiéramos hacer de forma inmediata, se habla a través del chat que tenemos con ellos, siempre en comunicación con ellos”, destacó la directora Arredondo.
La línea de atención a la que puede dirigirse la ciudadanía en caso de ubicar un animal silvestre en una zona urbana, habitacional o en riesgo, en cualquier lugar, es el teléfono 656 640 29 66, extensión 18272.
Puntualizó que sí se reciben ejemplares bajo los supuestos establecidos, como ocurrió el jueves 15 de octubre con el ingreso de un hurón y una serpiente de cascabel, de los cuales fueron notificadas las autoridades de Profepa, quienes acudieron para su resguardo, informó la directora de DABA.
Además, existen esfuerzos desde la ciudadanía para impulsar una reforma a las leyes del estado de Chihuahua para establecer normas de regulación de vehículos todo terreno en áreas naturales, que serán presentadas en el Congreso en los próximos días.
“Lo importante es reconocer que aquí, en este desierto, tenemos pecaríes y muchas otras especies, y sí sería bueno ordenar este tipo de actividades, que haya sitios donde puedan hacerlo con sus debidos protocolos, que se respeten las áreas naturales y los espacios de esparcimiento de otras personas para poder convivir y coexistir”, destacó la bióloga Rosalva Murillo.





