
A 58 años de la matanza en Tlatelolco, más de 8 mil personas marcharon al Zócalo; la manifestación fue opacada por encapuchados que causaron destrozos y chocaron con la policía, dejando decenas de heridos
EFE.– Al menos 8 mil personas se movilizaron este viernes en la Ciudad de México para conmemorar el 58 aniversario de la Matanza de Tlatelolco de 1968, en una marcha encabezada por sobrevivientes que convergió con contingentes jóvenes y marcada por la participación de grupos de choque ajenos a la protesta.
Las autoridades de la Ciudad de México confirmaron que 18 personas resultaron lesionadas, entre ellas un joven de 17 años a quien le explotó un petardo en la mano, por lo que requirió traslado hospitalario.
La movilización, que partió de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco y concluyó en el Zócalo capitalino, reunió a participantes de diversas edades bajo la premisa expresada por los asistentes de que “gracias a ellos nos estamos manifestando libremente”, contando con la presencia de estudiantes que caminaron junto a colectivos sociales, madres buscadoras de personas desaparecidas e integrantes del Comité 68.
Asimismo, usuarios en redes sociales compartieron imágenes donde se observa a un grupo de choque con los rostros cubiertos que realizaron destrozos a tiendas, así como robo de artículos, y tras el arribo a la plancha de Zócalo hubo enfrentamientos con los policías.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México aseguró diversos explosivos, herramientas, latas de pintura, piedras y palos a algunos asistentes de la manifestación; hasta el momento no ha reportado detenciones.
También durante el trayecto los jóvenes realizaron pintas sobre las paredes de la avenida Eje Central con frases alusivas a los estudiantes asesinados en 1968 y a los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa en 2014, mientras entre los contingentes se observaron banderas de Palestina y pancartas que exigían justicia.
La protesta conmemora la tragedia del 2 de octubre de 1968, cuando el Ejército mexicano y el grupo paramilitar Batallón Olimpia perpetraron una matanza contra una manifestación pacífica de estudiantes de diferentes instituciones, a diez días de los Juegos Olímpicos de Ciudad de México durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz.
Aquel movimiento estudiantil exigía la liberación de presos políticos y el fin de la represión estatal, en una jornada trágica que se saldó con más de 300 asesinados, heridos y desaparecidos, según organizaciones, sobre los que el Estado impuso una cifra oficial de víctimas que jamás se esclareció.
Para los asistentes que vivieron las repercusiones de aquel año a través de sus familias, la marcha anual representa un acto de reconocimiento a quienes participaron en las protestas de la época.
Los asistentes corearon consignas como “¡Fue el Estado!” y “¡Somos los nietos del 68!“, en una jornada que busca mantener vigentes las demandas de libertades democráticas y el cese de la represión institucional.
“Quiero que tenga un país en paz, que pueda ir de fiesta, estudiar tranquilamente”, declaró a EFE una manifestante embarazada, que prefirió el anonimato, cuyo padre sobrevivió en 1968 y quien asistió a la marcha conmemorativa con la esperanza de garantizar un entorno pacífico para sus hijos.
El reclamo de memoria motiva la asistencia de veteranos como Fernando López, quien acudió a rendir un tributo a las víctimas tras recordar en una entrevista con EFE que su hermano y su primo vivieron la violencia de aquella jornada.
“Realmente fue un acto muy lamentable que venimos a conmemorar, gracias a ellos nos estamos manifestando libremente y sin represión como antes; porque antes no nos dejaban manifestarnos”, declaró López.
Manifestantes como Gilberto Legona, quien afirmó a EFE que “si no hay justicia, habrá revolución”, aprovecharon la marcha para conmemorar y protestar por otras causas políticas y sociales que afectan al pueblo mexicano.
Los manifestantes de mayor edad coincidieron en que el estudiantado tiene que seguir presente en estas movilizaciones, al enfatizar que la presencia de las nuevas generaciones en las calles “es esencial para garantizar la continuidad de una lucha histórica” que no caduca con el paso de las décadas.
Con la llegada de los contingentes a la explanada del Zócalo, la jornada concluyó entre consignas y la exigencia unánime al Estado de poner fin a la impunidad, reafirmando que la memoria del 2 de octubre permanece como un pilar en la exigencia de justicia en México.
Durante el verano de 1968, miles de estudiantes organizaron huelgas y masivas manifestaciones para denunciar el autoritarismo del Gobierno mexicano, dominado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que reprimió la movilización de Tlatelolco para evitar altercados durante los Juegos Olímpicos México 1968.






