
La mandataria abordó las acciones de su gobierno en materia de educación, salud, vivienda y programas sociales, pero sus simpatizantes permanecieron pasivos, platicaban sobre sus planes para la tarde y se resguardaban del sol
La presidenta Claudia Sheinbaum cerró su gira de rendición de cuentas de su segundo informe de gobierno en la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México.
Ante 200 mil personas reunidas en el Zócalo, según cifras del gobierno capitalino, Sheinbaum presumió su recorrido por las 31 entidades de la República que le tomó 12 días.
“Han participado en estas asambleas cerca de 850 mil personas”, dijo.
En su discurso, tal como lo hizo en el resto de los estados, la mandataria repasó las acciones de su gestión en materia de educación, salud, vivienda, pensiones, infraestructura y apoyos sociales, rubros que, de acuerdo con su mensaje, mantienen al pueblo unido con su administración.
“No hay divorcio entre pueblo y gobierno; gobierno y pueblo unidos jamás seremos vencidos”, sostuvo.
Apenas comenzó el acto, miles de asistentes comenzaron a abandonar la plaza mayor. Por calles como 20 de Noviembre, José María Pino Suárez, Francisco I. Madero, 16 de Septiembre y República de Brasil, las personas que una hora antes llenaban la plancha del Zócalo iniciaron el desalojo.
En la explanada permaneció la mayor parte de los contingentes provenientes de las alcaldías gobernadas por Morena, además de trabajadores del gobierno de la ciudad que acudieron por instrucción de sus oficinas.
Pese a los constantes retiros, la mandataria continuó su mensaje y, como no había hecho en el resto de sus mítines, homenajeó al expresidente Andrés Manuel López Obrador.
“Nunca entendieron que el pueblo se levanta con dirigentes extraordinarios como Andrés Manuel López Obrador”, dijo.
Ese fue el único momento en que la mayor parte de los asistentes reaccionó con aplausos de apoyo; el resto de la intervención, los presentes permanecieron tranquilos, ni siquiera los animaron los llamados a la defensa de la soberanía.
“Ninguna potencia extranjera, ninguna élite económico-política tiene el derecho de dictar el presente y el futuro de nuestra patria. Sólo le pertenece al pueblo de México”, arengó.
Los aplausos que resonaron en las bocinas y en la señal de video para redes sociales contrastaron con la pasividad de quienes permanecían frente a las pantallas escuchando el mensaje.
Los asistentes permanecieron más atentos a los antojitos, a platicar sobre el regreso a sus domicilios o sus planes de la tarde, o bien a resguardarse del sol.





