
La doctora Karen Yael Castrejon Parga compartió la conferencia interactiva “Gastrofísica, el lado delicioso de la física”

La diversión y el aprendizaje estuvieron presente en la conferencia “Gastrofísica, el lado delicioso de la física”, impartida por la doctora Karen Yael Castrejón Parga, como parte de las actividades de la edición 32 de la semana de ingenieria.
Durante la presentación se realizaron actividades interactivas que pusieron a prueba los sentidos: olfato, gusto, vista, tacto y oído con el propósito de mostrar a los alumnos cómo estos intervienen en la percepción de los alimentos
A partir de una serie de imágenes de alimentos, la experta en ciencias de materiales, explicó que al ser humano le provoca satisfacción comer. En este sentido, “la gastrofísica es la disciplina que se encarga de conocer los aspectos multisensoriales de los alimentos”.
Cabe señalar que en la gastrofísica también se involucran otras disciplinas, tales como la psicología, marketing, diseño, psicología experimental, ciencia sensorial, neurogastronomia y neurociencia cognitiva. De esta manera, los estudios multidisciplinarios son aplicables desde esta ciencia.
La industria alimentaria se encarga del diseño de las experiencias culinarias. En otras palabras, aquellos factores que provocan emociones hacía la comida. Colores, sonidos, frases, aromas, formas y sabores crean diversas atmósferas para evocar ideas.
Para ejemplificar el tema, la doctora impartió una dinámica relacionada al olfato; diistribuyó un perfume en el ambiente del aula, y les pidió a los alumnos que adivinaran el aroma. “Limón”, respondieron activamente. Sin embargo, la respuesta correcta era “limón amarillo”. Bajo esta premisa demostró que las imágenes cognitivas sobre una idea u objeto se crean con conocimientos que el cerebro ha registrado.

“Nuestro gusto es una herramienta útil para detectar sabores o sustancias en la comida. Existen personas con mayor cantidad de papilas gustativas, lo que hace que puedan percibir otros sabores. En ocasiones, las actividades cotidianas no permiten que disfrutemos los sabores de la comida, y solo satisfacemos el hambre”, comentó Castrejon Parga.
En el sabor influyen factores como el precio, la marca, el nombre y la etiqueta. La clasificación de sabores considera el dulce, amargo, salado y ácido. Sin embargo, con el paso del tiempo se ha considerado otro llamado UMAMI, considerado como “sabroso” debido al glutamato monosódico.
Asimismo, los alumnos participaron en dos actividades relacionadas al sentido del gusto. En la primera se les proporcionaron dos bebidas de distinto color: rojo y verde. Una vez que las probaron, debían detectar cuál era la más dulce, sin embargo, ambas bebidas eran limonada preparada con los mismos ingredientes, pero de colores diferentes. En este caso la vista tomó un papel importante para la percepción del sabor.
Enseguida, otros voluntarios probaron dulces con grados diferentes de picor y explicaron las emociones e ideas que les provocó. “Por ejemplo, el sabor amargo se relaciona con una alerta para el cuerpo”, señaló la ponente.
A través de los experimentos prácticos la comunidad estudiantil tuvo un acercamiento cotidiano con la ciencia, y la disciplina de la gastrofísica.




