
El conjunto habitacional prehispánico no era de la élite ni tiene grandes pirámides ni palacios, pero sí ofrendas y evidencias de la gestión del agua que hacían sus pobladores
“Mucha gente se va a las grandes pirámides y los núcleos urbanos, pero aquí tenemos a esos otros mayas que no dejaron nada escrito y a menudo se olvidan”, dice David Medina Arona sobre K’oxol Ja’ II, asentamiento arqueológico ubicado en Yucatán que tuvo sobre todo una función habitacional.
K’oxol Ja’ II no tiene grandes templos y palacios para gobernantes y sacerdotes, pero si tuvo ofrendas, pozos de agua y espacios habitacionales; fue localizado a mediados de 2025 durante el salvamento arqueológico del proyecto Tren Maya de Carga y desde entonces ha sido registrado y preservado in situ por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
De acuerdo con un comunicado del INAH, Medina Arona, quien es jefe de campo en la Terminal Multimodal de Progreso, explica que el nombre asignado al sitio en lengua maya, deriva de las voces k’ oxol (mosco) y ja’ (agua); es decir, “agua de los moscos” o “agua donde brotan los moscos”, en alusión a los insectos que abundan en esta zona.
“Estos son sitios que completan la información del pueblo maya”, señala Medina Arona sobre “esos otros mayas que a menudo se olvidan”. Pero “la arqueología doméstica nos permite devolverles la voz”.
Sin entierros pero con ofrendas
Con una superficie de 2 mil 257 metros cuadrados, K’oxol Ja’ II habría tenido una función principalmente habitacional, informa el INAH, y explica dado que los restos de sus estructuras —iría del periodo Preclásico regional (400 a.C.-250 d.C.) al Clásico Tardío (450-900 d.C.)— corresponden a cimientos y otros elementos arquitectónicos propios de viviendas antiguas.
Medina Arona señala también que en el sitio hay evidencia del control que tenían sus habitantes sobre los recursos hídricos: “Uno de los patrones observados es la presencia de cuerpos de agua, fijos o estacionales”.
“El cenote principal, por ejemplo, conserva los restos de un brocal, construido para modificar su entrada y, probablemente, gestionar el consumo del líquido que alojaba”, añade.
K’oxol Ja’ II es notable también porque no hay entierros humanos en las áreas investigadas hasta ahora, que el trabajo de campo ha finalizado.
“Se trata de un sitio localizado cerca de la costa, donde observamos que las casas estaban prácticamente levantadas sobre la roca madre y los rellenos no eran, por lo mismo, tan altos. Esto dificultaba colocar las osamentas dentro de las viviendas, porque no se tiene demasiada profundidad para recubrir con capas de tierra”, indica el comunicado.
Aun así, se recuperaron dos ofrendas que ya han sido resguardadas; además, los 21 monumentos encontrados fueron limpiados, restituidos en sus muros y cercados con una malla de protección, y el el INAH y la Secretaría de la Defensa Nacional crearon un polígono de protección que permitirá la conservación de K’oxol Ja’ II para futuras indagaciones.






