
Recibir lamidos de un perro al llegar a casa suele interpretarse como una muestra de afecto. Sin embargo, el lenguaje canino es más complejo: los perros también lamen para pedir atención, explorar sabores, tranquilizarse o comunicar incomodidad.
Los perros aprenden a lamer desde cachorros. La madre los limpia, estimula y cuida con esta conducta, y ellos la usan para relacionarse con ella y sus hermanos. Al crecer, el lamido se convierte en una herramienta social que aparece en saludos, momentos de excitación o cuando buscan cercanía.
Si tu perro se acerca relajado, mueve la cola suavemente, busca contacto y te lame al volver a casa, probablemente sea un saludo afectuoso. Especialistas en comportamiento canino explican que el lamido puede estar vinculado con seguridad, comodidad y vínculo social.
Los perros aprenden a lamer desde cachorros. La madre los limpia, estimula y cuida con esta conducta, y ellos la usan para relacionarse con ella y sus hermanos. Al crecer, el lamido se convierte en una herramienta social que aparece en saludos, momentos de excitación o cuando buscan cercanía.
Si tu perro se acerca relajado, mueve la cola suavemente, busca contacto y te lame al volver a casa, probablemente sea un saludo afectuoso. Especialistas en comportamiento canino explican que el lamido puede estar vinculado con seguridad, comodidad y vínculo social.






