
“¿Cómo le vamos a hacer?”, cuestionó el militar a un conductor fronterizo que salía de Juárez con destino a la ciudad de Chihuahua y pasó por el retén militar instalado por la carretera Panamericana. El soldado lo obligó a mostrar la tarjeta de circulación de su vehículo y se percató que estaba vencida.
“En caliente te tiran pinche dos de bastos. Están bien los filtros por seguridad, pero que no sean marranos para trabajar. ¿A qué se prestan los retenes?, nomás a centavear”, expuso molesto el ciudadano, que se negó a dar dinero al soldado.
La permanencia de retenes sobre la vía federal y que generaron largas filas este sábado primero de noviembre debido a la afluencia de ciudadanos que se dirigieron al panteón San Rafael, son cuestionados incluso por el propio alcalde, Cruz Pérez Cuéllar, quien solicitó su retiro ante las autoridades municipales sin que exista una respuesta a esta petición.
El pasado 13 de octubre el Gobierno municipal informó del envío de un escrito dirigido al coronel Mauricio Cansino Báez, comandante interino de la Guarnición Militar de Ciudad Juárez, en el que le pidió replantear la colocación de retenes en distintos sectores para evitar fricciones con la ciudadanía.
En la misiva, el alcalde sugirió considerar que la instalación de retenes militares en distintas zonas del municipio, particularmente en el sector de la colonia Granjas Polo Gamboa, cerca del kilómetro 20, así como en la zona de los arenales, en el ejido San Agustín, no son las mejores acciones para combatir a las bandas criminales.
“Esta administración reconoce los esfuerzos y acciones que llevan a cabo para la seguridad y el bienestar de las y los juarenses, pero está demostrado históricamente que esos puntos de control no son una medida eficaz para la captura de delincuentes o la prevención de delitos”, planteó el edil fronterizo.
“La experiencia nos muestra que los grupos criminales tienden a evadir estos puntos utilizando brechas o caminos alternos, lo que reduce considerablemente la efectividad de estas acciones”, expresó el alcalde en la carta al jefe militar.
Le informó que, aunado a la poca efectividad de estos retenes, se han recibido múltiples quejas de ciudadanos que se sienten molestos e incómodos por la presencia de estos retenes, pues afectan su libre tránsito generan desconfianza entre la población civil.
Ayer nuevamente fue visto en el punto de revisión colocado a la altura del kilómetro 21 de la citada carretera, el personal de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE).
En este punto, ninguna autoridad ofrece a los guiadores información que justifique la actuación.
Tampoco ofrecen un número de teléfono al cual llamar en caso de que el conductor sea víctima de un abuso policial o militar.
En la verificación que hizo ayer no se observó presencia del personal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos ni de la Comisión local; incluso personal de la CEDH tampoco atendió los números telefónicos 614 201 2990 y 800 201 1758 que fueron marcados en repetidas ocasiones sin respuesta alguna.
“No se vale”, expuso otro ciudadano que resultó afectado con las largas filas que provocaron los policías y soldados.
El filtro de revisión en la carretera Panamericana, a la altura del Kilómetro 21, provocó una fila de más de un kilómetro.
Los soldados cerraron un carril para revisar de manera aleatoria a personas y vehículos.
El personal militar fue enviado de la Quinta Zona con sede en Chihuahua para apoyar las labores de la estrategia de seguridad para Ciudad Juárez.
Desde la glorieta del kilómetro 20 comienza la fila de carros y autobuses, en sentido norte a sur, pero tardan cerca de 10 minutos para cruzar ese tramo debido a las revisiones de los militares.
Ninguna corporación dio a conocer resultados de esta intervención policial.




