
Con banderas de Centroamérica, Sudamérica y México a un lado, así como migrantes y colaboradores del albergue de la diócesis, el obispo José Guadalupe Torres Campos celebró este domingo misa en el templo de la Casa del Migrante, como parte de la 111ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado.
Torres Campos destacó a Juárez como un punto relevante dentro del fenómeno migratorio global, con desafíos significativos para este segmento de la población mundial, en un contexto histórico complicado marcado por guerras, injusticias, pobreza, políticas a veces injustas y fenómenos meteorológicos que obligan a las personas a salir de sus países en busca de un futuro mejor.
“Los migrantes no son delincuentes, no son números, son personas y tienen dignidad”, afirmó el obispo.
El jerarca católico se refirió al mensaje del papa León XIV, que llama a la iglesia a estar abierta con amor y misericordia, recibir a los migrantes y tratarlos con dignidad.
Mencionó que, aunque en Juárez la cantidad de personas en movilidad ha disminuido, en el vecino país continúa habiendo migrantes, persecuciones y redadas en lo que calificó como una política inhumana contra esta población, por lo que el llamado sigue siendo a la misericordia y la bondad hacia ellos.

