
Un bolillo era todo lo que algunos alumnos de la primaria Jesús Urueta número 2029 llevaban para desayunar, mientras otros llegaban sin comer, relató su directora, Neima Hernández.
Con el equipo que recibió ayer, el plantel cambiará los desayunos fríos por alimentos preparados en la escuela, donde también estudian niños de familias en situación de movilidad, explicó.
En entrevista, Hernández contó que docentes y la encargada de la cooperativa han aportado alimentos para quienes los necesitan.
Hasta ahora, el programa de desayunos fríos proporcionaba leche, una barra y frutos secos, indicó.
“Siempre nos hemos distinguido por no nada más darles clases, sino arroparlos en otras cuestiones”, expresó sobre las necesidades que atienden en el plantel.
La primaria tiene 130 alumnos distribuidos en seis grupos, uno por grado, y aproximadamente 15 son de países como Colombia, Venezuela y Haití, informó la directora.
Explicó que la mayoría de las familias en movilidad que atiende renta viviendas en la zona Centro; anteriormente, la escuela también recibía a niños que permanecían en albergues.
La entrega de ayer forma parte del programa Alimentación Escolar Modalidad Caliente, con una inversión de 555 mil 380 pesos para tres cocinas escolares y 404 beneficiarios, informó el DIF estatal.
La dependencia desglosó 96 estudiantes de la primaria Jesús Urueta, 203 de la primaria estatal 2749 y 105 del Jardín de Niños Juan Rulfo.
Las tres cocinas contaban con equipamiento insuficiente, señaló Luz Cecilia Andrade Chaparro, representante del DIF estatal en la Zona Norte.
Además del equipo, las escuelas reciben cada bimestre insumos para elaborar los alimentos, explicó la funcionaria, quien precisó que los planteles solicitantes deben contar con agua, drenaje y espacio para instalarlo.
Durante los últimos cinco años se han entregado 405 equipamientos en Chihuahua, informó el DIF estatal.Para las familias que llegan de otros lugares, la inscripción tampoco está condicionada a una aportación económica o a contar con todos los documentos, aseguró Hernández.
Explicó que los padres pueden solicitar el alta mediante una carta que la escuela entrega a Control Escolar.
“Primero que nada son niños, tienen el derecho a la educación y más que nada a estar en un espacio donde estén protegidos”, expresó.
La comunicación con quienes hablan otro idioma también exige ajustes dentro del plantel, relató la directora.
El ciclo pasado, un maestro utilizó una tableta y un traductor para atender a dos alumnos de Haití que hablaban poco español.
Actualmente, otro profesor traduce los mensajes del grupo de WhatsApp para la madre de un estudiante haitiano, pues el niño habla español y ella no, indicó.
Esas herramientas se utilizan por iniciativa de los docentes, señaló Hernández, quien añadió que los compañeros han recibido a los alumnos de otros países sin que ella haya observado discriminación.
La directora subrayó que los maestros buscan alternativas para atenderlos aun cuando no comparten el idioma y para que sus familias conozcan los avisos y las actividades escolares.




