
Este domingo se celebró en la Catedral de Ciudad Juárez el Domingo Mundial de las Misiones (Domund), jornada convocada por Obras Misionales Pontificias (OMP) bajo el lema “Misioneros de esperanza entre los pueblos”.
La celebración, presidida por el obispo José Guadalupe Torres Campos, reunió a la comunidad diocesana en una misa solemne centrada en la oración, la fe y el compromiso misionero.
Durante su homilía, el obispo exhortó a las familias a mantener la coherencia de vida y a asumir la misión desde el hogar.
“Haz que nuestra voluntad sea siempre dócil a la tuya. Allí está el compromiso, implica una coherencia. Haz que tu voluntad sea mi voluntad, mi voluntad sea dócil a la tuya”, expresó ante los feligreses.
Torres Campos recordó que la Iglesia entera comparte la vocación misionera.
“No sólo el Papa, los sacerdotes o las religiosas; todos somos misioneros. Basta con proclamar con la boca que Jesús es el Señor y creer en el corazón que Dios lo resucitó”, dijo.
Añadió que el testimonio comienza en casa: “Papás, ustedes son catequistas de sus hijos, ustedes son misioneros de sus hijos. Oremos por la misión. Que el Señor suscite misioneros en la Iglesia”.
Colecta mundial
Durante la celebración se llevó a cabo la colecta mundial por las misiones, cuyos recursos serán destinados a proyectos de evangelización, educación y salud en distintos países.
En Ciudad Juárez también se realizó una segunda colecta a favor de la Casa del Migrante, obra diocesana que ofrece hospedaje y asistencia a personas en tránsito.
El vocero de la Diócesis de Ciudad Juárez, presbítero Juan Carlos López, explicó el sentido universal del Domund y el destino de las aportaciones recolectadas.
“Es un día especial para recordar la tarea fundamental de la Iglesia: anunciar la Buena Nueva del Evangelio donde aún no es conocido. Las colectas de este domingo se entregan a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano a las Obras Misionales Pontificias, que las canalizan al Dicasterio para las Misiones, con lo que se apoya a pueblos y comunidades en su labor evangelizadora”, señaló.
Indicó que, aunque Ciudad Juárez ya no es considerada territorio de misión, la Diócesis mantiene un compromiso activo con la vida misionera.
“Aquí surgió la comunidad de las Misioneras de María Dolorosa, fundada por monseñor Baudelio Pelayo. Ellas tienen presencia en dos comunidades de la sierra de Chihuahua y también atienden el Asilo de Ancianos del Senecú y la Ciudad del Niño”, mencionó.
López explicó que el espíritu misionero se mantiene en dos dimensiones: hacia fuera, en los lugares donde aún no se conoce el Evangelio, y hacia dentro, en la misión permanente de los bautizados.
“Siempre es necesario ese reencuentro con el Señor para reavivar nuestra fe y purificar nuestra vivencia como Iglesia”, expresó.
El portavoz también destacó la participación mexicana en las misiones internacionales.
“México tiene, por iniciativa de los obispos, una comunidad llamada Misioneros Guadalupanos, formada por sacerdotes mexicanos enviados a países lejanos donde hacen falta ministros. Es una forma de unirnos al trabajo misionero”, explicó al señalar que un juarense se encuentra actualmente en formación dentro de esa comunidad.
En el cierre de la misa, el obispo Torres Campos pidió seguir el ejemplo de la Virgen María como primera misionera.
“En México, la primera misionera es María. Su presencia y protección nos alientan en la fe. Ella caminó a Isabel, acompañó a Jesús, estuvo con él en todo momento. Fue misionera. Que nosotros también seamos misioneros a ejemplo de nuestra Madre Santísima, la Virgen de Guadalupe”, expresó.

