
Nueva York.- Valiéndose de dientes fosilizados, los científicos por fin han tomado la temperatura del Tyrannosaurus rex, y no era muy distinta de la de los seres humanos.
En el pasado, los investigadores pensaban que los dinosaurios eran criaturas lentas, de sangre fría. Hallazgos posteriores pusieron eso en duda, dejando entrever que los dinosaurios más antiguos eran de sangre caliente y podían controlar su temperatura corporal.
La mayoría de los científicos coinciden en que el Tyrannosaurus rex era de sangre caliente, pero determinar la temperatura interna exacta de una criatura extinta es difícil.
“No podemos simplemente usar un termómetro para hacerlo”, observó Jasmina Wiemann, paleobióloga de la Universidad Johns Hopkins que no participó en el trabajo más reciente.
Los científicos probaron otros métodos, tales como estudiar cómo crecía el T. rex o buscar pistas en sus huesos, pero no lograban obtener una cifra definitiva.
En un nuevo estudio, los investigadores buscaron indicios químicos en los dientes del temible depredador. Resulta que los átomos dentro del esmalte se agrupan en patrones distintos según la temperatura corporal de un animal.
“Averiguamos qué tan caliente era el animal más famoso de todos, un T. rex”, explicó Aradhna Tripati, coautora y geoquímica de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).
Las mediciones de tres dientes revelaron una temperatura corporal promedio de unos 36 grados Celsius (97 grados Fahrenheit). Eso es similar a la de los elefantes modernos y no está muy lejos de la temperatura corporal promedio de los humanos, que oscila entre 36 y 37 grados centígrados (97 y 99 grados farenheit).
Los hallazgos se publicaron el miércoles en la revista Science Advances.
“Casi habría esperado una temperatura corporal más alta”, comentó Wiemann. Con base en su trabajo previo, pensó que el depredador podría haber estado unos grados más calientes, similar a las aves modernas, descendientes de sangre caliente de los dinosaurios.
El saber qué tan caliente o frío era el T. rex puede ayudar a los científicos a reconstruir cómo podría haber vivido.
Con una temperatura de 36 grados centígrados (97 grados farenheit), este dinosaurio podría haber vivido en la mayor parte de la Norteamérica prehistórica, indicó Tripati, manteniendo un termómetro interno estable tanto en regiones más frías como más cálidas. Los hallazgos también podrían arrojar luz sobre los tipos de presas que tenía que cazar para mantener su energía.
Los científicos dicen que será importante poner a prueba estos métodos en otros dinosaurios para ver qué tan calientes o fríos eran. Es posible que la temperatura del T. rex haya sido una de las claves de su predominio en la época de los dinosaurios, en la que era uno de los principales depredadores.
“Hay muchas especies interesantes y carismáticas que podrían explorarse con esto”, señaló Robert Eagle, coautor del estudio y geobiólogo de la UCLA.


