
Así se han generado casi 11.3 cuatrillones de litros de agua, que han elevado el nivel del mar global alrededor de 3.1 centímetros; por cada uno de estos, entre dos y tres millones de personas más se inundan al menos una vez al año
AP.- Desde 1979 hasta 2023 se han derretido alrededor de 11.3 billones de toneladas de hielo de glaciares en Groenlandia y la Antártida. Se calcula que es una cantidad de agua congelada suficiente como para cubrir el territorio continental de Estados Unidos, que es cuatro veces más grande que el de México, con una capa de hielo de 1.5 metros de alto.
Según un estudio publicado este miércoles en la revista Scientific Data, cinco sextas partes del deshielo no se deben a que el aire esté más caliente, sino a que aguas más cálidas han ido erosionando las capas de hielo por debajo y por los costados, haciendo que los glaciares pasen poco a poco a formar parte de los océanos.
El equipo autoral del estudio afirma que el calentamiento de la Tierra está acelerando el derretimiento de las dos principales capas de hielo del planeta y que estas son malas noticias para el futuro aumento del nivel del mar.
“Las capas de hielo se están derritiendo rápidamente. Estamos derritiendo las regiones polares, el nivel del mar está subiendo en todo el mundo y eso agravará la vulnerabilidad de las regiones costeras” indicó a The Associated Press Eric Rignot, científico del hielo de la Universidad de California en Irvine y coautor del estudio.
Grandes cifras de deshielo, inundaciones en zonas habitadas
Las cifras detrás del deshielo son a la vez descomunalmente grandes pero engañosamente pequeñas.
El informe indica que todo ese hielo derretido se convirtió en casi 11.3 cuatrillones de litros (11,3 seguido de 23 ceros) de agua, lo que ha elevado el nivel del mar global alrededor de 3.1 centímetros (alrededor de una pulgada) desde 1979, además de otros factores climáticos que están aumentando la altura de los océanos.
Puede no parecer mucho, pero por cada centímetro de aumento del nivel del mar, entre dos y tres millones de personas más se inundan al menos una vez al año, explicó a la AP la autora principal del estudio, Ines Otosaka, científica del hielo de la Universidad de Northumbria, en Inglaterra.
La colaboración internacional de científicos polares, encabezada por la Agencia Espacial Europea, antes sólo había analizado el deshielo de las capas de hielo desde la década de 1990 con base en datos de satélites europeos. Pero al incorporar satélites de la NASA, los científicos pudieron trazar los volúmenes de hielo en la Antártida hasta 1979 y en Groenlandia hasta 1972.
El deshielo se está acelerando
“Hay una tendencia clara a que las capas de hielo están perdiendo más masa y eso ha ido aumentando de década en década, especialmente si se observa el hielo que se descarga al océano. Y es bastante evidente que hay un vínculo con el cambio climático“, afirmó Otosaka.
Otosaka indicó que el análisis mostró que en las décadas de 1970 y 1980, y hasta bien entrada la de 1990, las capas de hielo fueron relativamente estables, pero luego comenzó el deshielo y se intensificó de verdad durante la década de 2010.
El coautor del estudio Andrew Shepherd, también de Northumbria, advirtió: “Esto es algo que debe preocupar porque muestra que los cambios van con décadas de retraso respecto del calentamiento global, lo que significa que podemos esperar que continúen durante décadas más, incluso si logramos dejar de calentar el planeta”.
Los autores del estudio señalaron que las cifras aceleradas parecieron hacer una pausa de 2020 a 2023, pero que eso refleja más variaciones meteorológicas de corto plazo que tendencias de largo plazo. Otosaka precisó que el estudio se detuvo con datos de 2023, pero que ella ha revisado mediciones posteriores y encontró que la tendencia de aceleración se ha reanudado.
El equipo, que incluye investigadores de Alemania, Países Bajos, Canadá y Estados Unidos, entre otros, explicaron que gran parte de la estabilidad en la Antártida se debió a que la Antártida Oriental registró nevadas récord, lo que compensó el rápido derretimiento en la menos estable Capa de Hielo de la Antártida Occidental.
Rignot comentó que la pausa de tres años fue “sólo un bache en el registro“. Añadió: “El aumento prolongado es climático y la amenaza es absolutamente clara”.
Preocupación por un escenario de colapso
Otosaka señaló que los mayores cambios que observó el equipo de investigación están en lo que llaman procesos dinámicos, que son más abruptos y activos que el derretimiento lento y constante provocado por el aire, y que eso es algo propenso a detonar “puntos de inflexión” descontrolados.
El científico del hielo de la Universidad de Nueva York David Holland, quien no participó en el estudio, dijo a la AP que eso es lo que le preocupa “porque la mayor parte de la pérdida de hielo es dinámica y eso es exactamente lo que cabría esperar en un escenario de colapso por inestabilidad de una capa de hielo”.
La investigación se basó en datos de 45 estudios independientes y 27 satélites diferentes. “El uso de métodos relativamente independientes me da mayor confianza en el resultado. La tendencia al alza es real”, señaló Holland.
El científico del hielo de la Universidad de Colorado Ted Scambos, que tampoco participó en el estudio, señaló a la AP que “los ‘comodines’ de la pérdida de masa en la Antártida siguen planteando un desafío para la gestión humana del planeta: un peligro claro y presente, pero a muchas décadas en el futuro”.
“Ahora, como sociedad, somos lo bastante inteligentes para conocer el futuro, pero no lo bastante prudentes para actuar en función de ese conocimiento”, concluyó.






