
Veinticinco años después de los ataques terroristas que transformaron para siempre a Estados Unidos, un águila volvió a extender sus alas alrededor de las Torres Gemelas desde uno de los pilares del llamado Spaghetti Bowl.
El mural creado por el artista paseño César Inostroza fue reinaugurado tras una profunda restauración que devolvió vida y color a un símbolo de memoria, dolor y solidaridad.
La ceremonia luctuosa se realizó en el recién nombrado parque Chicano Lincoln-El Paso, donde autoridades, veteranos, estudiantes, militares y miembros de la comunidad se reunieron para recordar a las 2 mil 977 personas que murieron el 11 de septiembre de 2001, así como a los bomberos, policías, paramédicos y ciudadanos que arriesgaron sus vidas para salvar a otros.
El acto incluyó testimonios de personas marcadas por la tragedia, la participación de una escolta de la Guardia de Colores, la colocación de una ofrenda floral y un momento de silencio en memoria de las víctimas.
El mural fue creado originalmente por Inostroza con motivo del décimo aniversario del 11-S. Durante años permaneció en buenas condiciones, pero las obras realizadas en la Interestatal 10 y en el área del Spaghetti Bowl ocasionaron daños en la estructura y la pintura.
Aunque otros murales desaparecieron durante las modificaciones a la autopista, esta obra logró sobrevivir. Ante la llegada del 25 aniversario, Inostroza decidió que era el momento indicado para restaurarla y entregarla nuevamente a la comunidad.
“Lamentablemente, cuando ocurren este tipo de tragedias vemos lo mejor de nosotros mismos. Nos ayudamos mutuamente y surge ese espíritu de solidaridad. No importa si somos republicanos o demócratas ni el color de nuestra piel”, expresó el muralista.
Sin embargo, lamentó que ese sentimiento de unidad pudiera desvanecerse con el paso del tiempo. Por ello, explicó, el mural debía servir como un recordatorio permanente de lo sucedido y de la respuesta solidaria que surgió frente a la tragedia.
Inostroza recordó que el 11 de septiembre de 2001 experimentó conmoción, rabia, frustración e impotencia mientras observaba por televisión los ataques contra las Torres Gemelas.
“Deseaba poder hacer algo para ayudar, pero estábamos muy lejos y solamente veíamos cómo sucedía todo a través de la televisión. Esa sensación de desesperación por no poder hacer nada se me quedó grabada”, relató.
Años más tarde decidió transformar esos sentimientos en una obra dedicada a las víctimas. El Parque Lincoln resultó ser el sitio idóneo debido a la estrecha relación que el artista mantenía con ese espacio desde 1999, cuando participó en la primera etapa de creación de sus murales.
La obra, de aproximadamente 30 pies de alto por 20 de ancho, mostró como figura central a un águila que abrazaba las Torres Gemelas antes de su derrumbe. Para su creador, el ave simbolizó la fortaleza y la determinación necesarias para enfrentar la adversidad.
En la parte inferior aparecen varios bomberos, inspirados en una de las fotografías más representativas de aquella jornada. El mural fue elaborado con el estilo tridimensional que distinguió el trabajo de Inostroza e incorporó piezas metálicas y hojas de cobre recuperadas del antiguo edificio de la Corte del Centro de El Paso.
“Este es un homenaje a todas las personas que perdieron la vida, pero también a los sacrificios que realizan nuestros militares para protegernos, no solamente a nivel local, sino nacional”, señaló.
Uno de los testimonios más conmovedores fue el de Bill “Red” Morgan, militar retirado e integrante del capítulo de El Paso de la Asociación Nacional de Motociclistas Soldados y Tropas Búfalo.
Morgan relató que en 2001 trabajaba como contratista del Gobierno en Washington, D.C., y tenía una oficina en Crystal City, cerca del Pentágono. La mañana de los ataques debía asistir a una reunión dentro de ese edificio, pero el encuentro fue pospuesto aproximadamente 15 minutos antes de comenzar.
Poco después, una secretaria entró apresuradamente a la oficina y les pidió que observaran lo que estaba sucediendo en televisión. Primero vieron una de las Torres Gemelas en llamas y luego el impacto del segundo avión. “Cuando vimos el segundo avión supimos que no se trataba de un accidente”, recordó.
Más tarde, otro avión se estrelló contra el Pentágono. Morgan comprendió entonces que, de no haberse suspendido la reunión, posiblemente habría estado dentro del edificio. “Probablemente no estaría aquí hoy. Dios me salvó y la suerte estuvo de mi lado”, expresó.
Morgan también recordó a los pasajeros del vuelo 93, quienes se enfrentaron a los secuestradores antes de que el avión se estrellara en un campo de Pennsylvania. “El 11-S ocupa un lugar especial en mi corazón. Es algo que siempre recordaré. César, gracias por este hermoso monumento. Este mural nos ayudará a recordar a quienes dieron su vida y a quienes protegen nuestra libertad”, manifestó.
El ex concejal y ex policía de El Paso Henry Rivera recordó que escuchó por radio la noticia del primer impacto. La seriedad con la que habló el locutor lo hizo levantarse y encender inmediatamente el televisor. Para cuando llegó frente a la pantalla, el segundo avión ya había impactado la otra torre.
Rivera señaló que en aquel momento esperó recibir una llamada de sus superiores para presentarse a trabajar, debido a que ninguna ciudad podía considerarse completamente fuera de peligro.
El ex oficial también agradeció a los militares y socorristas que continuaban arriesgando sus vidas para proteger a la población. “Están ahí afuera exponiendo sus vidas por nuestra seguridad”, expresó.
La ceremonia contó con la participación de estudiantes de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP) que integraron la escolta de colores. Aunque pertenecían a una generación que todavía no había nacido cuando ocurrieron los ataques, reconocieron la importancia de conocer y transmitir esa parte de la historia.
Kenette Lample, estudiante de UTEP, destacó que la conmemoración reunió a personas de distintos sectores de la comunidad. La joven también había participado en la subida conmemorativa realizada en el Estadio Sun Bowl, donde cientos de asistentes ascendieron el equivalente a los 110 pisos de las Torres Gemelas. “Yo todavía no había nacido, pero sé que fue un acontecimiento muy importante. Creo que estas actividades nos ayudaron a reunir a nuestra comunidad”, dijo.
Lample agradeció a quienes sirvieron al país y señaló que los jóvenes que planeaban incorporarse en el futuro a las Fuerzas Armadas reconocían el camino abierto por generaciones anteriores.
Mike Soriano, también integrante de la escolta, afirmó que resultaba significativo que El Paso continuara organizando actos para recordar uno de los momentos más dolorosos en la historia estadounidense. “Fue una época terrible, pero me parece increíble que podamos reunirnos y realizar eventos como este para conmemorarlo. Estoy muy agradecido por todo el trabajo y por quienes vinieron”, expresó.
Durante la ceremonia, Dora Oaxaca, funcionaria electa para juez de Paz por el Distrito 5, solicitó a los asistentes inclinar la cabeza y guardar un momento de silencio por las víctimas. Oaxaca recordó que en 2001 era madre soltera y tenía una hija de un año y diez meses. Afirmó que los ataques cambiaron para siempre la vida de su familia y la del resto del país.
“Quiero agradecer a nuestros socorristas, veteranos y militares en servicio activo. Recordemos siempre el 11 de septiembre y nunca olvidemos”, manifestó.
Daniel Flores, representante distrital de la congresista Verónica Escobar, entregó un reconocimiento del Congreso al artista paseño con motivo del 25 aniversario de los ataques y agradeció a Inostroza y a quienes hicieron posible la restauración. El documento reconoció a las víctimas y “el sacrificio desinteresado de los socorristas” que respondieron durante los atentados.
Al concluir el acto, el mural quedó nuevamente expuesto como parte de la memoria visual de El Paso. Desde el concreto que sostiene una de las vialidades más transitadas de la frontera, el águila volvió a abrazar simbólicamente a las Torres Gemelas.
La obra que surgió de la impotencia de un artista quedó restaurada como una promesa colectiva: recordar a quienes murieron, agradecer a quienes acudieron en su auxilio y evitar que el paso del tiempo borrara las lecciones de aquel 11 de septiembre de 2001.
La obra también representa para Inostroza un reconocimiento a quienes han servido en las Fuerzas Armadas y a los veteranos, así como a policías, bomberos y otros integrantes de los cuerpos de emergencia que continúan sacrificándose para mantener segura a la comunidad. “Es un homenaje a las personas que fallecieron en el 9/11, pero al mismo tiempo es un reconocimiento al sacrificio y esfuerzo que hacen los hombres y mujeres que sirven a este país y quienes trabajan para mantener segura a la comunidad”, señaló.
La restauración del mural tiene además un significado personal para Inostroza. El artista comenzó a pintar en este parque en 1999, junto con otros cinco muralistas, y asegura que es el único de aquel grupo que continúa trabajando y restaurando murales en el lugar.
Durante casi tres décadas ha dejado ahí parte de su obra. Actualmente cuenta con varios murales y tiene previsto continuar ampliando el proyecto artístico del parque.
Algunos murales desaparecieron durante las obras de ampliación de la autopista, pero Inostroza planea recrearlos para recuperar parte de la historia visual del sitio.
De esta manera, el mural del 11-S no sólo conserva la memoria de las víctimas de aquel día, sino que forma parte de una colección de obras que, con el paso del tiempo, se han convertido también en testimonio de la transformación de El Paso.






