
Nueva York.- La exprimera dama de Venezuela, Cilia Flores, solicita salir de prisión para esperar su juicio bajo arresto domiciliario por cargos de narcotráfico en Estados Unidos. Sus abogados presentaron la petición el miércoles ante el juez Alvin K. Hellerstein, en el distrito judicial federal de Manhattan.
Flores, de 69 años, y su esposo, el expresidente Nicolás Maduro, de 63, están detenidos en una cárcel federal de Brooklyn desde principios de enero, cuando fueron capturados en Caracas y trasladados a Nueva York. Ambos se han declarado inocentes de los cargos, que los acusan de participar en un plan para enviar cocaína a Estados Unidos.
Los abogados Mark Donnelly y Andrés Sánchez argumentan que Flores “merece la oportunidad de esperar su juicio bajo arresto domiciliario” debido a una afección cardíaca que se ha agravado en prisión. Proponen que sea trasladada a una vivienda dentro del complejo judicial de Manhattan, donde se celebrará el juicio en junio próximo.
En ese lugar permanecería bajo vigilancia armada las 24 horas del día, con visitas aprobadas por el tribunal y la fiscalía. La vivienda sería monitoreada por video y sus llamadas grabadas, según la solicitud.
Los fiscales federales aún no presentan una respuesta. Un portavoz de la fiscalía federal en Manhattan se negó a comentar al respecto. El juez Alvin K. Hellerstein aún no se pronuncia sobre la solicitud de Flores.
Según sus abogados, Flores ha vivido durante años con un prolapso de la válvula mitral, pero desde su arresto no ha recibido la inyección mensual necesaria para controlar la afección. En su lugar, le han recetado aspirina infantil, una estatina, diltiazem y nitroglicerina para los dolores de pecho.
Constantemente sufre de reflujo y gastritis, ha perdido dos molares y ha bajado más de 11 kilogramos (25 libras). Los médicos le han recomendado un cateterismo cardíaco, que podría derivar en procedimientos adicionales. En caso de que eso ocurra, “necesitará tiempo adecuado para recuperarse de cualquier procedimiento en un entorno propicio para restablecer su salud”, agregó su equipo legal.
El personal de la cárcel “ha sido sumamente respetuoso con ella y su esposo”, y Flores “no cuestiona que ha recibido una atención excelente de profesionales médicos” en la cárcel y en el hospital, escribieron Donnelly y Sanchez. Pero, argumentaron, “un centro de detención carece de las condiciones necesarias para una recuperación de este tipo”.






