
Vanessa Meléndez llevaba meses de estira y afloja con el Estado por las solicitudes de Medicaid y asistencia alimentaria de su familia cuando la mamá de Houston se enteró de que estaba embarazada de su tercer hijo. En diciembre pasado presentó una nueva solicitud para Medicaid para Mujeres Embarazadas, que cubre la atención durante el embarazo y los 12 meses posteriores al parto.
Y luego esperó.
No recibió ninguna actualización hasta que tenía más de cuatro meses de embarazo –ya en el segundo trimestre– mientras la angustia por cómo estaba su bebé se volvía abrumadora.
Es crucial que las mujeres embarazadas sean atendidas en el primer trimestre, que comprende las primeras 13 semanas de gestación. Eso le permite al médico confirmar el embarazo, detectar el latido fetal y realizar algunas pruebas tempranas. También es cuando ocurre la mayoría de los abortos espontáneos.
“Fue mucho y sentí que todo iba mal y que no iba a obtener la ayuda que necesitaba”, dijo Meléndez, quien dio a luz a su hijo en julio. “Voy a tener a este bebé y no tengo seguro”.
La Comisión de Salud y Servicios Humanos de Texas ha tenido dificultades durante mucho tiempo para procesar las solicitudes de Medicaid de manera oportuna, es decir, dentro de 30 a 45 días según la definición federal, de acuerdo con un informe de la Junta de Presupuesto Legislativo publicado este mes.
Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid examinaron los problemas de puntualidad de Texas y las autoridades federales pusieron al estado en un plan de acción correctiva para procesar más rápidamente las solicitudes de Medicaid y los beneficios de asistencia alimentaria, el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP). Para finales de 2025, el estado estaba mejorando su puntualidad.
Eso fue hasta que ‘One Big Beautiful Bill Act’, aprobada en julio de 2025, comenzó a exigir que los beneficiarios de Medicaid volvieran a solicitar cada seis meses en lugar de anualmente, y demostraran que están trabajando, intentando trabajar o haciendo trabajo voluntario como parte de un esfuerzo por combatir el fraude.
Aunque los datos de la Comisión de Salud y Servicios Humanos de Texas no han mostrado que el fraude sea generalizado en el estado, el atraso estatal vuelve a crecer.
En julio, el 65% de las solicitudes de Medicaid fueron procesadas de manera oportuna, comparado con el 81% de un año atrás, según los datos más recientes de la Comisión de Salud y Servicios Humanos de Texas, que administra Medicaid a nivel estatal. El Gobierno federal quiere que el 95% de ellas sean procesadas oportunamente. En agosto, 211,000 solicitudes todavía esperaban ser procesadas por el estado.
Esto ha ocurrido al mismo tiempo que la inscripción en Medicaid a nivel nacional también ha caído drásticamente. En los 11 meses desde que se aprobó la OBBBA, ha habido 252,000 texanos menos inscritos en Medicaid, una caída del 6%, según datos preliminares de carga de casos estatales hasta junio. La inscripción en SNAP cayó un 17%: 597,000 texanos menos. Los niños representaron casi dos tercios de las bajas.
Había más de 3.7 millones de texanos inscritos en Medicaid en junio, según los últimos datos de Medicaid del estado, y 1.3 millones de hogares en SNAP en julio.
La OBBBA también penaliza financieramente al estado por tener una alta tasa de pagos insuficientes o excesivos en SNAP y Medicaid, exigiendo que Texas sea más meticuloso en el procesamiento de sus solicitudes.
En abril, funcionarios de la Comisión de Salud y Servicios Humanos de Texas le dijeron a los legisladores que tendrán que pagar 700 millones de dólares al año para participar en SNAP si no reducen su tasa de error a partir de 2027. Cambios similares para Medicaid comienzan en 2029.
En conjunto, estos nuevos requisitos crean una mayor carga administrativa para la Comisión de Salud y Servicios Humanos, que ha tenido que proporcionar nueva capacitación a los aproximadamente 6,000 empleados que revisan las solicitudes de SNAP y Medicaid, según Diane Forester, directora de política de salud de Texans Care for Children, un grupo sin fines de lucro de defensa de la infancia. Y esos cambios imponen nuevas exigencias a un sistema tecnológico que ya tenía dificultades para mantenerse al día.
“Esas exigencias recaen sobre un sistema que ya estaba bajo presión”, dijo. “No hay una sola causa para todo el atraso, pero claramente el sistema está quedando más rezagado”.
La agencia estatal de salud no le explicó a The Texas Tribune la causa del atraso ni cómo la agencia lo está abordando. Sin embargo, la agencia dijo que el sistema que utiliza para procesar las solicitudes, el Sistema Integrado de Elegibilidad y Renovación de Texas, no está teniendo problemas.
“La Comisión de Salud y Servicios Humanos actualiza rutinariamente el sistema para cumplir con los requisitos federales y estatales y proteger los datos”, dijo Jennifer Ruffcorn, portavoz de la agencia. “La OBBBA incluyó varias disposiciones que modificaron la elegibilidad para SNAP y Medicaid. La Comisión proporcionó capacitación en estas áreas para garantizar la precisión. El TIERS sigue siendo un sistema de elegibilidad completamente funcional que apoya el procesamiento de solicitudes”.
La senadora estatal Lois Kolkhorst, que preside el Comité de Salud del Senado, dijo que la agencia está haciendo lo que se supone debe hacer para detectar y prevenir el fraude.
“A medida que se pongan en práctica nuevas herramientas, naturalmente comenzaremos a procesar estas solicitudes de manera más eficiente y abordaremos los atrasos en el programa para garantizar que Texas cumpla con todas las leyes federales sobre programas de asistencia social, al tiempo que provee a quienes son verdaderamente elegibles para recibir ayuda”, dijo Kolkhorst.
El impacto
Cuando Jessica Ballek perdió su trabajo en diciembre, solicitó de inmediato Medicaid y SNAP. Esos beneficios para ella y sus dos hijos fueron aprobados en dos días.
Ballek volvió a solicitar SNAP en abril, aproximadamente un mes antes de su fecha límite, y luego esperó. Los beneficios no llegaron en mayo. Esta pérdida ocurrió en un momento en que se estaba mudando a Chandler, un pequeño pueblo cerca de Tyler en el Este de Texas, para su nuevo trabajo como enfermera privada a domicilio en el turno nocturno. Perder SNAP hizo esa transición excepcionalmente difícil y recurrió a los bancos de alimentos cuando fue posible. Pero los bancos de alimentos a veces no tenían suficiente comida, dijo.
Llamó para solicitar una actualización sobre su solicitud en junio y en julio. Finalmente, después de casi cinco meses sin información, se enteró de que su familia había perdido los beneficios de SNAP y le dijeron que su nuevo trabajo la había descalificado.
La tasa de puntualidad de las redeterminaciones de SNAP cayó del 83% en enero al 28% en julio, la tasa más baja en cuatro años.
Ahora, mientras navega el proceso de nueva solicitud para la cobertura de Medicaid de sus dos hijos, que dice necesitar porque su seguro patrocinado por el empleador es limitado, le preocupa que esos beneficios también sean recortados y que no se entere de ello durante meses.
“Mis hijos han estado con el mismo pediatra desde que nacieron y no planeo cambiar eso pronto, pero ese pago directo me va a comer el bolsillo”, dijo Ballek.
Los retrasos en Medicaid están contribuyendo a más visitas a hospitales y centros de salud federalmente calificados, según funcionarios que dirigen esas operaciones. Para hacer frente a la pérdida de Medicaid, muchos pacientes han recurrido a centros de salud federalmente calificados, que pueden brindar atención médica a bajo costo o sin costo, y a salas de urgencias.
Las salas de urgencias en todo el estado han comenzado a ver a más personas pasar por sus puertas, según la Asociación de Hospitales de Texas. Y un número creciente de esos pacientes no tiene seguro en absoluto.
En 2024, los hospitales sin fines de lucro de Texas brindaron 14,900 millones de dólares en atención médica a texanos sin seguro, según la Asociación de Hospitales de Texas. Más de 5 millones de texanos no tienen seguro, más que cualquier otro estado del país, según los últimos datos del censo disponibles.
“Es una situación costosa y no es buena para nadie”, dijo Carrie Williams, directora de comunicaciones de la Asociación de Hospitales de Texas.
Los hospitales rurales, especialmente, dependen del financiamiento de Medicaid y siempre están en riesgo de cierre en todo el país, pero los cambios a Medicaid agudizarán eso.
En un centro de salud mental en el Este de Texas, Keith Kirbow, enfermero practicante, está preocupado por la salud rural en todo Texas a medida que las personas pierden acceso a Medicaid.
“Fui el director de Enfermería cuando cerramos el hospital de acceso crítico en Linden por falta de financiamiento”, dijo Kirbow. “He visto esto en todo el espectro, desde la atención aguda hasta la ambulatoria. El acceso a la atención médica se ha visto muy afectado por las personas que no tienen la capacidad de pagar”.
Está agradecido de trabajar para un programa de centros de salud que puede atender a los pacientes independientemente de su capacidad de pago, gracias en gran parte a las subvenciones de organizaciones como la Fundación T.L.L. Temple y la Fundación Episcopal de Salud. Pero no todas las clínicas de salud tienen este tipo de apoyo o acceso, dijo Kirbow.
Más problemas en el horizonte
Forester cree que los legisladores de Texas habrían hecho bien en desarrollar soluciones para actualizar la tecnología estatal más rápidamente y abordar el atraso durante la sesión legislativa intermedia. Pero con el fin de 2026 acercándose rápidamente con unas elecciones intermedias muy reñidas a la vuelta de la esquina, no tiene fe en que hagan nada.
“Nos encantaría ver a los legisladores hacer de la reducción de estos retrasos una prioridad durante el receso y de cara a la próxima sesión legislativa”, dijo Forester. “Pero simplemente no ha habido ninguna urgencia en torno a esto, lo cual me parece increíble. Es bueno que estemos invirtiendo en el nuevo sistema de elegibilidad; eso es importante. Pero mientras tanto, las familias no pueden esperar años a que ese sistema entre en línea”.
Si bien no se espera ninguna nueva legislación federal que afecte a Medicaid en el futuro cercano, hay partes de la ley ‘One Big Beautiful Bill Act’ que aún no se han implementado completamente.
La elegibilidad para los no ciudadanos se reducirá en octubre, excluyendo a los inmigrantes humanitarios como los solicitantes de asilo y los sobrevivientes de tráfico humano de la lista de personas que son elegibles. Y el financiamiento en general continuará disminuyendo durante la próxima década.
Y estos programas de asistencia social son sólo el comienzo de los grandes cambios en la red de seguridad social del país.
Head Start, que proporciona educación a preescolares de bajos ingresos, enfrenta una de las mayores reformas desde que fue creado en 1965. Los cambios podrían endurecer los requisitos de elegibilidad y cambiar los estándares de calidad.
Ballek, la enfermera nocturna y madre de dos hijos que perdió la cobertura de SNAP, enfrenta un golpe triple.
Espera completar pronto las solicitudes de Medicaid para sus hijos. El proceso es complicado. Está agradecida de que su esposo, que tiene una discapacidad y tiene su propio plan de Medicaid, esté atendido.
La visita de control de salud de los 10 años de su hijo podría retrasarse si no se entera pronto de si su cobertura está aprobada.
Y no sabe cómo pagará al especialista que su hija de 4 años estaba viendo sin ayuda de Medicaid.
Está agradecida por el apoyo de maestros y enfermeras en el programa Head Start al que asiste su hija. Han podido manejar su atención y resolver algunos problemas de regresión que ha tenido. Pero uno de los principales cambios que el Gobierno federal quiere hacer al programa es aumentar la proporción de alumnos por maestro.
Ballek dijo que hay 19 niños para dos maestros en su programa. Le disgustaría ver reducidos los maestros a uno.
“Me temo que, dependiendo de cómo reorganicen el programa, va a impactar a los estudiantes que planean ingresar a Head Start el próximo año escolar y posiblemente cambiar la manera en que está ahora”, dijo Ballek.






