
Durante años se pensó que los gatos eran criaturas misteriosas, indiferentes y prácticamente imposibles de “leer”. La ciencia ha ido desmontando esa idea poco a poco, y ahora existen varios estudios que muestran formas concretas y comprobadas de comunicarte con tu michi, sin necesidad de premios ni entrenamiento especial.
La psicóloga Karen McComb, de la Universidad de Sussex, lideró un estudio publicado en la revista científica Scientific Reports que confirmó algo que muchos dueños ya sospechaban: entrecerrar los ojos y parpadear lentamente frente a un gato, la conocida “sonrisa felina”, aumenta de forma significativa las probabilidades de que el animal se acerque, interactúe y confíe en la persona, incluso si no la conoce.
“Es fantástico poder demostrar que los gatos y los humanos pueden comunicarse de esta manera”, explicó McComb al publicarse la investigación. Fue el primer estudio en analizar de forma experimental el papel de este gesto en la comunicación entre gatos y humanos.
¿Por qué funciona este gesto en particular?
Aquí está la clave: entre gatos, mantener la mirada fija de forma constante se interpreta como una señal de tensión o amenaza. El parpadeo lento, en cambio, funciona como el equivalente felino de decir “no represento ningún peligro, estoy tranquilo”.
Cómo ponerlo en práctica paso a paso
No requiere ningún entrenamiento previo, solo un poco de paciencia:
Espera a que el gato esté tranquilo y relajado.
Míralo suavemente, sin fijar la vista de forma intensa.
Entrecierra los ojos y ciérralos durante uno o dos segundos.
Ábrelos despacio y observa su reacción.
Si el gato responde con el mismo gesto, es una señal positiva: está devolviendo el mensaje de calma y apertura a la interacción.
No solo importa la mirada: también cómo lo llamas
Un estudio de etólogos de la Universidad de Nanterre, en Francia, realizado con 12 gatos domésticos, encontró que los felinos muestran una clara preferencia por las señales visuales o la combinación de señales visuales y vocales al mismo tiempo, por encima de que solo les hablen. Es decir, llamarlos únicamente con la voz es la forma menos efectiva de captar su atención; combinarlo con un gesto visual (como extender la mano o hacer contacto visual suave) funciona mucho mejor.
El tono de voz también cuenta
Otro hallazgo reciente confirmó que los gatos distinguen cuando su propio dueño les habla con un tono agudo y cariñoso, similar al que se usa con bebés, y responden distinto a como lo harían si ese mismo tono viniera de un desconocido. No es casualidad que tantas personas, sin pensarlo, cambien automáticamente la voz al dirigirse a su gato: la ciencia sugiere que ese instinto, lejos de ser exagerado, sí ayuda a reforzar el vínculo.
Lo que la inteligencia artificial está empezando a revelar
Investigadores también están desarrollando modelos de inteligencia artificial capaces de clasificar maullidos, ronroneos y bufidos con alta precisión, sentando las bases de aplicaciones que ya ofrecen traducciones aproximadas de las vocalizaciones felinas. Eso sí, los propios científicos son claros en un punto: estas herramientas identifican patrones de sonido, no leen literalmente la mente del gato, y el lenguaje corporal sigue siendo una parte esencial de esta comunicación.
La conclusión que cambia la forma de ver a los gatos
Lejos de ser animales distantes por naturaleza, los gatos sí quieren y saben comunicarse con las personas, solo que hablan un idioma distinto al que estamos acostumbrados. Aprender a leerlo, con un simple parpadeo lento y prestando atención a sus señales, puede cambiar por completo la relación con estos compañeros tan enigmáticos como queridos.






