
Ese amigo que viaja seguido, se ve siempre bien en redes y hasta cambia de coche cada tanto, podría estar cargando una realidad financiera bastante distinta a la que proyecta. Y no está solo: según una nueva encuesta, la mayoría de los millennials reconoce abiertamente esa brecha entre cómo quiere que lo vean y cómo le va de verdad con el dinero.
Una encuesta realizada por la empresa financiera Chime junto con Talker Research, aplicada a 2 mil millennials, 500 personas de la generación X y 500 baby boomers, encontró que 61 por ciento de los millennials reconoce que existe una brecha entre la imagen financiera que proyecta y su situación real. Lo interesante es que esta disparidad parece tener menos que ver con querer ocultar algo, y más con estar midiéndose bajo reglas financieras que ya no aplican a su realidad.
El trabajo pesa distinto para esta generación
Uno de cada tres millennials (31 por ciento) dice identificarse fuertemente con su trabajo, un porcentaje más alto que el de la generación X (24 por ciento) y el de los baby boomers (16 por ciento). Sin embargo, esa identificación no necesariamente se traduce en estabilidad económica tradicional: la mayoría (67 por ciento) ha hecho sacrificios financieros a cambio de mayor flexibilidad, priorizando experiencias sobre el ahorro convencional, buscando un segundo ingreso o eligiendo rentar en lugar de comprar vivienda.
Este grupo también está cambiando lo que considera prioritario: 69 por ciento ha hecho algún sacrificio financiero para costear un viaje o una experiencia, casi el doble que los baby boomers (39 por ciento). Y 84 por ciento tuvo un cambio de mentalidad financiera durante sus 30 años, ya sea midiendo su progreso según metas propias en lugar de compararse con generaciones anteriores, o simplemente haciendo las paces con su situación actual.
No todo es panorama negativo
A pesar de la brecha percibida, 49 por ciento de los millennials encuestados dice estar mejor económicamente que hace cinco años, un porcentaje mayor que el de las generaciones anteriores. También destaca su relación con la tecnología financiera: 82 por ciento usa al menos una herramienta digital para manejar su dinero, frente a 63 por ciento de la generación X y 64 por ciento de los baby boomers.
“La verdad es que a los millennials se les ha medido con un manual financiero escrito para una economía completamente distinta”, explicó Brittney Castro, planificadora financiera certificada de Chime. “Esta generación no está atrasada: se enseñó a sí misma a manejar el seguro médico, administra su dinero con más herramientas que cualquier generación anterior, y más de la mitad dice estar mejor que hace cinco años”.
¿Y cómo se ve este fenómeno en México?
El patrón no es exclusivo de Estados Unidos. Un estudio de la startup mexicana Kueski, basado en datos de Dada Room, ya había detectado que 78 por ciento de los millennials mexicanos prefiere pagar por una experiencia antes que por un bien material, y muchos alargan su estancia en casa de los padres, en promedio hasta los 28 años, como estrategia para poder ahorrar en un contexto de sueldos iniciales bajos.
Un análisis reciente de La Crónica de Hoy, elaborado con el Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, encontró además que buena parte de las mujeres millennials y centennials mexicanas no logran hacer aportaciones voluntarias al retiro simplemente porque el dinero no alcanza, más allá de cualquier narrativa sobre prioridades generacionales.
En ambos países, el mensaje de fondo termina siendo parecido: la distancia entre cómo se percibe a esta generación y cómo realmente administra su dinero tiene menos que ver con irresponsabilidad, y más con estar navegando un panorama económico que simplemente no se parece al que enfrentaron sus padres.




