
En conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el Memorial Permanente de Personas Desaparecidas del Parque Borunda se vistió de luces y memoria con el inicio de la velada “Luz para encontrarles”.
El evento, organizado de forma solidaria por familias buscadoras y el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte (CDHPDN), contempló “12 horas de actividades culturales, artísticas y de reflexión sin parar”.
Esta jornada ininterrumpida de exigencia tuvo como objetivo construir “un espacio de empatía, de respeto, de amor, de memoria” para recordar que la herida de las desapariciones sigue abierta y reclama verdad y justicia de manera urgente.
Para las madres que asisten, el peso de la ausencia se entrelaza con el consuelo de la colectividad.
Patricia García Rodríguez, madre de Jacobo Orozco García, compartió con profundo dolor el testimonio de la desaparición de su hijo, ocurrida el 10 de noviembre de 2014.
“Él trabajaba, se iba a Palomas en su moto a vender pizzas y pues allá lo levantaron”, relató Patricia, quien desde hace casi doce años no ha vuelto a tener noticias sobre su paradero.
Al ser cuestionada sobre el desempeño de la Fiscalía y las instancias de investigación, su respuesta fue contundente al calificar su labor como “muy lento“.
“Trabajan pues muy lento y luego cambian de Ministerio Público cada ratito”, denunció con indignación, añadiendo que a las autoridades “les falta compromiso, les falta mucho compromiso, muchas ganas de hacer su trabajo”.
El impacto emocional de la vigilia es complejo para ella: “Pues me da mucha tristeza. Siempre siempre lo traigo aquí en mi corazón, siempre lo recuerdo, pero esto nos hace unirnos, saber que no estamos solas, a darnos fuerzas entre nosotros“.
Ante esta dolorosa realidad, su exigencia final es directa y urgente: “Pues pedirles a la autoridad que trabajen, que hagan su trabajo para que ya no sigan tanto joven, niños desapareciendo”.
Por su parte, la organización civil fijó una postura enérgica frente a las dimensiones de la tragedia humanitaria que azota al territorio.
Durante el pronunciamiento oficial del CDHPDN, su directora, Carla Palacios Flores, arremetió contra la indiferencia gubernamental señalando que las familias se congregan “ante la negación del Estado mexicano de esta grave problemática”.
Palacios expuso con crudeza las estadísticas de la impunidad, advirtiendo que el país se encuentra sumido en “una crisis de más de 132 mil personas desaparecidas a nivel nacional, más de 4 mil 800 en el estado de Chihuahua y más de 1 mil 070 en Ciudad Juárez”.
Asimismo, la defensora visibilizó la extrema vulnerabilidad en la que se encuentran quienes buscan a sus seres queridos “ante las condiciones de riesgos físicos y psicosociales que atraviesan las familias buscadoras por no ser reconocidas como personas defensoras de derechos humanos“.
Finalmente, la organización hizo un llamado de corresponsabilidad a toda la comunidad juarense para romper el silencio y la normalización de la violencia. “Como sociedad debemos alzar la voz, denunciar la incompetencia de los tres niveles de gobierno al no detener la violencia y exigir la prevención y sanción de delitos, especialmente de desaparición”, aseveró Palacios.






