
Tras el cierre del restaurante Mercado San Benito el pasado domingo debido a que no se renovó el contrato de renta del local, cerca de 30 empleados se encuentran inconformes con los propietarios al denunciar que se les pretende pagar un finiquito de renuncia en lugar de la liquidación que marca la ley por despido injustificado.
Los trabajadores afectados sostienen que el cierre del negocio no es responsabilidad de ellos, por lo que la oferta económica recibida es insuficiente.
Ángel, uno de los empleados, explicó la situación, “Nos están dando una cantidad como si fuera un finiquito cuando nosotros lo que estamos pidiendo es la liquidación porque no fue cuestión nuestra, ellos están cerrando”.
Según su testimonio, el dueño, identificado como el señor Quevedo, alega no tener fondos para cubrir los pagos correspondientes.
Por su parte, Noemí, quien laboró en el establecimiento durante tres años, fue enfática al señalar que la empresa está intentando evadir su responsabilidad legal.“De hecho no debe ser finiquito, debe ser liquidación porque yo no estoy renunciando, ellos me están corriendo porque ya el lugar no se los rentaron”.
La inconformidad aumenta debido a que, según los testimonios, los propietarios conocían la situación del local desde principios de año y solo notificaron al personal una semana antes del cierre.
Noemí relató que incluso hubo intentos de retener sueldos devengados, “Nos estaban reteniendo el sueldo de nuestra última semana, lo justo es que de perdida nos paguen nuestra última semana, aunque no queramos firmar el finiquito”.
Además, los empleados denuncian tácticas para evitar que se organicen, como citarlos en horarios distintos para evitar que hagan “bola” o se manifiesten colectivamente. Ángel mencionó que los han traído con “largas” desde el día de pago habitual hasta mediados de semana.
El personal, que incluye a trabajadores con hasta 9 años de antigüedad, describió un ambiente de hostilidad durante las negociaciones.
Noemí denunció el trato recibido por los representantes legales de la empresa, “Los abogados se portaron muy groseros… la abogada se llama Luna, me parece, se portó muy grosera, no me dejó ver hojas ni me dio ninguna explicación tal cual”.
La preocupación principal es el impacto en la economía familiar en una ciudad con alto costo de vida.
“Tengo compañeros que tienen hijos o que tienen pagos, renta, ustedes saben que Juárez es muy caro, no es justo que digan ‘ay, pues es que no tengo dinero, no te voy a pagar’”, lamentó Noemí.
Ante la falta de un acuerdo justo, los empleados han decidido tomar medidas legales conjuntas, “Ya estamos todos juntos para ir mañana directo a conciliación y pues hasta donde tengamos que llegar para poder llegar a un acuerdo y que nos vaya bien a todos”, concluyó Ángel.






