
La agencia cita las declaraciones de cuatro personas conocedoras del caso y señalaron que la medida podría publicarse este año
Reuters.- El gobierno de Trump está elaborando una prohibición de las importaciones a Estados Unidos de nuevos modelos de componentes chinos para centros de datos, según han informado a Reuters cuatro personas familiarizadas con el asunto, un intento por proteger la infraestructura que sustenta el auge de la inteligencia artificial.
La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), que supervisa el sector de las telecomunicaciones de Estados Unidos, está trabajando en la medida para prohibir las importaciones de nuevos transceptores ópticos chinos, que permiten que los datos viajen a la velocidad de la luz a través de cables de fibra óptica dentro de los centros de datos. Las autoridades esperan publicarla este año, momento en el que entraría en vigor.
La medida, de la que no se había informado anteriormente, tiene como objetivo impedir que las empresas chinas roben datos, instalen malware o interrumpan el servicio en los centros de datos estadounidenses, que albergan los chips necesarios para entrenar y ejecutar modelos de IA.
La FCC aún podría modificar o archivar la restricción, subrayaron las fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato para abordar asuntos delicados.
En cualquier caso, se trata de un nuevo ejemplo de cómo el gobierno de Trump intenta limitar las incursiones tecnológicas chinas en las industrias estadounidenses de vanguardia antes de que se integren en la cadena de suministro.
“Los transceptores suponen sin duda un riesgo”, dijo Divyansh Kaushik, experto en políticas de IA de la consultora Beacon Global Strategies, con sede en Washington, D.C. “A medida que se amplía la construcción de centros de datos, hay que asegurarse de que la cadena de suministro de estos centros sea segura desde el principio”, añadió.
La Casa Blanca y la FCC no respondieron a las solicitudes de comentarios. La embajada china en Washington dijo que Pekín insta a Estados Unidos a “prestar atención a las voces objetivas y racionales de las comunidades empresariales de ambos países” y a “dejar de difamar a las empresas chinas y de amenazarlas con sanciones”.
“China tomará todas las medidas necesarias en respuesta a cualquier acción que cause un perjuicio sustancial a sus intereses”, añadió.






