
Las Cruces, NM— Tomás Rivas pasará el resto de su vida en prisión por su participación en el tiroteo de marzo de 2025 en el Young Park, que causó la muerte de tres adolescentes y heridas a otras 11 personas.
Rivas, de 22 años, el mayor de los cuatro pistoleros condenados por el caso, fue el primero en ser juzgado y resultó declarado culpable en febrero de 2026 por tres cargos de asesinato en primer grado, por las muertes de Andrew Madrid, de 16 años; Dominick Estrada, de 18, y Jason Gómez, ocurridas durante una exhibición de autos en el estacionamiento del parque.
Durante la audiencia de sentencia, celebrada el 31 de julio, el juez del Tercer Distrito Judicial, Douglas Driggers, condenó a Rivas a tres cadenas perpetuas de cumplimiento consecutivo.
Bajo esa sentencia, Rivas podrá ser elegible para libertad condicional hasta dentro de 90 años.
‘Jason no era solo una víctima’
Durante la audiencia, familiares de las víctimas se dirigieron a la corte. Mary Rosales, madre de Jason Gómez, dijo que acudió para que el tribunal supiera que su hijo “no era solo una víctima en este caso, sino una persona que importaba”. Rosales relató que Gómez era diabético tipo 1 y disfrutaba hacer música. “Jason siguió adelante y nunca dejó que esas dificultades le quitaran su felicidad”, dijo.
Becky Arzabal, hermana mayor de Dominick Estrada, también se dirigió a la corte junto con otro familiar. “Pedimos que envíe un mensaje claro de que quienes eligen la violencia armada en nuestra comunidad serán responsabilizados por sus actos”, dijo Arzabal.
La postura de la fiscalía y la defensa
Durante la audiencia, la fiscalía —a cargo de Macías— señaló que el incidente pudo haber dejado aún más víctimas mortales, al citar a varias personas que recibieron múltiples disparos o sufrieron heridas de bala cuyas secuelas persisten. Macías dijo que la sentencia debe enviar un mensaje a otros adolescentes de Nuevo México que puedan estar en una trayectoria similar, ante lo que describió como un mayor acceso a armas de fuego entre menores.
El abogado defensor, Thomas Clark, pidió al juez Driggers que las tres condenas por asesinato en primer grado se cumplieran de manera concurrente, lo que habría permitido a Rivas ser elegible para libertad condicional a los 52 años. “Esto afectó profundamente a esta comunidad y dejó una profunda tristeza, arrepentimiento e indignación”, dijo Clark durante la audiencia. “Tres cadenas perpetuas consecutivas no hacen nada para reparar el daño. Aunque es simbólico, no cumple ningún propósito. Mi cliente morirá en el Departamento de Correcciones y probablemente no llegará a los 52 años.”
Clark adelantó que presentará una apelación ante la Corte de Apelaciones de Nuevo México a partir del 3 de agosto, y que argumentará en contra de la teoría de “mente depravada” (depraved mind murder) bajo la cual Rivas fue condenado, luego de que el jurado determinara que sus acciones provocaron la muerte de otra persona, en caso de que otro involucrado hubiera cometido el crimen y el acusado hubiera ayudado a alentarlo o provocarlo. “La Corte Suprema analizará la figura de mente depravada. Solo existe en unos cuantos estados. Desde el inicio quedó claro que el señor Rivas no mató a nadie, y eso se evidenció durante el juicio”, dijo Clark.
El abogado indicó que se aconsejó a Rivas no hablar durante la audiencia para proteger su apelación, y que ningún otro allegado a Rivas se dirigió a la corte, aunque varios de sus familiares estuvieron presentes en la sala.
Además de las declaraciones de los familiares de las víctimas, la oficial de libertad condicional y probatoria del Departamento de Correcciones de Nuevo México, Rhonda Galván, presentó ante la corte un informe previo a la sentencia que recomendaba las tres cadenas perpetuas consecutivas.
Otros tres acusados, aún pendientes
Cuatro jurados distintos de Las Cruces, a lo largo de 13 meses, emitieron veredictos de culpabilidad contra Tomás Rivas; su hermano menor, Nathan Rivas; Josiah Ontiveros, y Gustavo Domínguez. Los tres últimos tienen audiencias de sentencia programadas en los próximos tres meses, aunque, a diferencia de Tomás Rivas, los tres eran menores de edad al momento de los hechos.
En Nuevo México, el asesinato en primer grado conlleva una condena de cadena perpetua y un mínimo obligatorio de 30 años de prisión antes de que una persona pueda ser elegible para libertad condicional.
De acuerdo con datos reportados recientemente por el Departamento de Policía de Las Cruces, desde 2020 se ha arrestado a 18 menores de edad acusados de homicidio u homicidio involuntario. El número de menores arrestados por delitos relacionados con armas de fuego pasó de cero en 2018 a 58 casos en 2025, mientras que en los últimos cinco años se han registrado más de 1,000 robos de armas de fuego en Las Cruces.






