
Más allá de lo curioso que pueda resultar, el equipo de investigación sugiere que su hallazgo amplía el campo de acción del combate a la piratería, que se suele fijar en los consumidores de menores ingresos e ignora a quienes más tienen
A diferencia de lo que normalmente se cree, los artículos de lujo falsificados o “productos pirata” no son adquiridos principalmente por consumidores que no pueden permitirse los productos auténticos, sino que también son adquiridos por personas que bien podrían pagar los originales. Lo que hace pensar que el gasto no es el único factor importante en estas compras.
Dicho de otra forma, tanto los consumidores de bajos como de altos ingresos tienen una probabilidad significativamente mayor de comprar productos falsificados que quienes viven en hogares de clase media.
Esta es la conclusión de una investigación publicada a finales de abril de este año en la revista Marketing Science, realizado por investigadores de la Universidad Nacional de Singapur, quienes analizaron millones de compras de productos falsificados realizadas por consumidores estadounidenses a través de una importante plataforma de comercio electrónico transfronterizo.
Utilizando datos de transacciones a gran escala que abarcan más de 24 mil códigos postales de EU, los investigadores descubrieron que la demanda de artículos de lujo falsificados era mayor en ambos extremos del espectro de ingresos.
“Nuestros hallazgos cuestionan la creencia común de que la compra de falsificaciones es principalmente un fenómeno impulsado por el presupuesto”, afirmó Chen. En cambio, la distribución en ambos extremos del espectro de ingresos, sugiere que las motivaciones sociales, psicológicas y relacionadas con el estatus desempeñan un papel importante.
Para muchos consumidores, sugieren los autores en un comunicado del Instituto de Investigación Operativa y Ciencias de la Gestión —la organización que publica la revista— la compra de productos falsificados también puede estar ligada a la identidad, la aspiración y el estatus.
Sin embargo, como era de esperarse, el estudio halló diferencias importantes entre los dos grupos.
Diferencias al comprar piratería
Los consumidores de bajos ingresos resultaron ser más propensos a comprar versiones falsificadas de marcas de lujo de gama baja, mientras que los de mayores ingresos se inclinan por las versiones falsificadas de marcas de ultralujo como Hermès y Chanel.
“Quizás lo más sorprendente —señala el comunicado— sea que los consumidores más adinerados también sean más propensos a comprar falsificaciones de mayor precio, lo que sugiere una mayor disposición a pagar por réplicas de mayor calidad en lugar de simplemente buscar la opción más barata”.

Los investigadores también descubrieron que la demanda era más fuerte para las versiones falsificadas de productos de lujo icónicos con un amplio reconocimiento de marca. Las líneas de productos clásicos, como el bolso Birkin de Hermès y el Classic Flap de Chanel, generaron una mayor demanda que las colecciones más recientes o menos conocidas.
La exclusividad cuenta incluso en la falsificación
Para el equipo de investigación resultó inesperado que el patrón de demanda que observaron entre los productos falsificados de nicho y los de consumo masivo, el cual les sugirió “que algunos consumidores pueden estar motivados no sólo por el precio o el estatus, sino también por el atractivo de descubrir productos que se perciben como distintivos o exclusivos“.
Nan Chen y Mengqi Xiang creen que sus hallazgos podrían ayudar en los esfuerzos contra la falsificación, los cuales suelen centrarse en los consumidores sensibles al precio, pero el estudio sugiere que la demanda de productos falsificados existe en grupos de ingresos muy diferentes y puede estar impulsada por múltiples motivaciones.
“Las estrategias diseñadas en torno a un único perfil de consumidor pueden pasar por alto una demanda sustancial de productos falsificados tanto entre consumidores adinerados como entre aquellos con recursos económicos limitados” afirma Xiang en el comunicado.





