
El Dr. Rafael Eliecer González Landaeta se distingue por una trayectoria que combina investigación de frontera, formación de estudiantes y vocación universitaria
El Dr. Rafael Eliecer González Landaeta, profesor investigador del Programa de Ingeniería Biomédica del Instituto de Ingeniería y Tecnología (IIT) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) obtuvo recientemente el tercer lugar en el Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación, otorgado por el Instituto de Innovación y Competitividad de Chihuahua.
La distinción reconoce el trabajo acumulado de los últimos años en tres grandes ejes: investigación, tecnología e innovación.
Para el académico, este logro no es producto de un solo momento, sino de una suma de esfuerzos sostenidos.
“En la convocatoria, yo metí todas mis aportaciones en los últimos cinco años y a principios de este año recibí la notificación de que me habían otorgado el tercer lugar en el premio”, comparte.
Entre esas aportaciones destacan dos patentes otorgadas por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), un premio de innovación en el Congreso de Ingeniería Biomédica en 2023, múltiples publicaciones científicas y colaboraciones nacionales e internacionales, además de su reconocimiento como Senior Member del IEEE, una distinción que valida su impacto en la comunidad científica global.
“Pienso que todos esos han sido granos de arena que van aportando al currículum y pues quiero suponer que los evaluadores vieron que sí hay una aportación importante, al menos dentro del estado de Chihuahua”, reflexiona.
No obstante, detrás de los logros visibles existe una realidad que pocas veces se dimensiona: la exigencia cotidiana del quehacer académico.
En la universidad, explica, la docencia es solo una parte de una labor mucho más amplia.
“Sí, es un trabajo muy fuerte. Estamos en una universidad y nuestro deber principal es la docencia. Sin embargo, uno tiene que abrirse espacios porque además se realizan actividades de tutorías, investigación, gestión… y sí debo reconocer que es una gran demanda de trabajo”.
Esa demanda se traduce en jornadas que pueden extenderse entre 10 y 11 horas diarias dentro de la UACJ.
Pero incluso en ese ritmo intenso, sus estudiantes son un elemento que le da sentido a todo.
Como líder del Biocim Research Group (Biomedical Circuits, Instrumentation and Measurement), el doctor encabeza un equipo de 15 jóvenes —de licenciatura y posgrado— que desarrollan proyectos de investigación en áreas de alta especialización.
“Cada quien tiene asignada una tarea o un proyecto. Semanalmente nos reunimos, yo les asigno tareas y ellos me tienen que entregar resultados”, explica, describiendo una dinámica que combina disciplina, acompañamiento y formación científica.
Las líneas de trabajo del grupo abarcan el desarrollo de sistemas vestibles, la recolección de energía y bioimpedancia eléctrica. Esta diversidad le ha permitido colaborar con investigadores de otras áreas, como la caracterización de materiales, generando sinergias que trascienden disciplinas.
Actualmente, uno de sus proyectos más relevantes busca desarrollar un dispositivo vestible capaz de detectar el intervalo QT en electrocardiogramas, una variable clave para identificar riesgos asociados al síndrome de QT largo, vinculado en algunos casos con la muerte súbita.
Pero si la ciencia exige disciplina, también implica sacrificios. Al preguntarle a quién dedica este reconocimiento, su respuesta es inmediata.
“Se lo dedico a mi familia”.
En su cubículo, ubicado en el edificio J1 del complejo de laboratorios del IIT, una pared resume esa historia compartida: reconocimientos de sus hijos, estudiantes y propios que conviven en un mismo espacio, como evidencia de que el conocimiento no se construye en solitario.




