
Para vecinos del fraccionamiento Los Parques, la reciente intervención de las autoridades investigadoras y de Gobernación en el bar con la denominación “Lupe, Lupe”, ubicado en bulevar Tomás Fernández #8255, les sigue causando sorpresa, ya que la forma irregular de operar, así como actos ilícitos cometidos dentro del negocio, eran del conocimiento de “todo mundo”.
“En ese lugar llegaban policías estatales y de la Judicial, también llegaban policías municipales y saludaban a los que estaban encargados. Ellos trabajaban sin que nadie los molestara. Llegaban bien temprano y se iban hasta el día siguiente, a veces hasta las 11 de la de la mañana”, dice una mujer que reprueba la corrupción oficial.
La entrevistada señala con el dedo índice derecho hacia un ventanal abierto, en el bar clausurado, mientras asegura que “por ahí salía mucho olor a mariguana y hasta un muchacho aventaron por ese mismo ventanal”.
Nuevamente los funcionarios de la Subsecretaría de Gobernación declinaron informar el tiempo de apertura del local comercial.Ayer trascendió que el giro del negocio es de restaurante-bar y está a nombre de la razón social “Quesadillas Juárez”. Este simple hecho ya es una irregularidad pues el permiso para la venta de bebidas alcohólicas debe coincidir con el nombre del establecimiento, lo que no es así.
Sin embargo, el negocio inició operaciones desde marzo de 2021 como restaurante-bar e inicialmente ofrecían alimentos como lo anunciaba en redes sociales el usuario identificado como Héctor “Teto” M., quien apenas el pasado 11 de octubre difundía: “Pues a dónde más a Lupe Lupe la casa de las churpias, un after diferente…” (sic).
Según diversas fuentes consultadas, “churpia” es un término empleado para identificar a una adolescente prostituta y es esta situación, denunciada de manera anónima, lo que indaga la Unidad Especializada en la Investigación del Delito de Trata de Mujeres, Niños y Niñas, perteneciente a la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género (FEM) en la Zona Norte, y que derivó en la inspección realizada del pasado viernes 17 de octubre por la madrugada.
“Ofrecen a unas menores de 16 (años) para prostituirlas por $5,000 pesos o más, tienen una habitación que le llaman privado, donde ahí se las rentan”, indica una de las denuncias –del 7 de septiembre– mencionada por el Ministerio Público.
Por otro lado, Héctor Miguel M., apodado “Teto”, fue señalado por los denunciantes como el supuesto dueño del negocio, junto con Jesús Armando M.




