
De acuerdo con el estudio “Lupa de Género” del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), el 31.6 por ciento de las mujeres trabajadoras dejaron de usar el transporte público por temor a ser víctimas de algún delito en el estado durante el último año.
Esta cifra corresponde al comportamiento identificado por choferes de líneas de transporte público en esta frontera que coinciden en la reducción del uso de mujeres en este tipo de servicio.
“Sí he visto que las mujeres usan cada vez menos el camión. Desde la pandemia cada vez menos mujeres usan el transporte”, señaló Agustín Hernández, chofer de la línea 2-Lázaro que, en su recorrido, pasa por una clínica del IMSS, del Issste, por el campus de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) y un instituto de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), hasta llegar al Centro de la ciudad.
En tanto, Susana Portales, estudiante del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la UACJ, detalló que usa el transporte público solamente en casos extraordinarios.
“Dejé de usarlo por temor, principalmente. Muchas veces hay gente tomando bebidas alcohólicas en el camión o te faltan al respeto. Ahora nos juntamos varias amigas, usamos un solo vehículo y nos vamos bajando en el recorrido”, explicó.
La inseguridad que enfrentan las mujeres en el transporte público es un problema generalizado, que incluye acoso verbal, físico y sexual, y se manifiesta en un alto porcentaje de féminas que se sienten inseguras al usarlo. La percepción de inseguridad es significativamente mayor en mujeres que en hombres, debido a que son víctimas de diferentes tipos de acoso y agresiones, tanto en el transporte como en las paradas.
El Inegi estima que el acoso sexual en el transporte público en el estado afecta a un porcentaje significativamente mayor de mujeres (24.7 por ciento) que a los hombres (6.9 por ciento). Además, en el país, el 32.3 por ciento de los delitos de hostigamiento y violación sexual contra mujeres mayores de 18 años ocurrieron en el transporte público, indica la estadística oficial.
Los tipos de acoso más comunes que sufren las mujeres en el transporte público son: acoso verbal, como intimidación y expresiones; acoso físico, como tocamientos, arrinconamiento o bloqueo del paso; acoso visual, como miradas lascivas o tomas de fotografías sin consentimiento; exhibicionismo y masturbación y acecho y persecución fuera de la zona de transporte.






