
EL PASO, Texas – Una nueva tormenta política sacude al estado de la estrella solitaria. El gobernador Greg Abbott ha ordenado el arresto civil de más de 50 legisladores demócratas que abandonaron Texas para bloquear una votación clave sobre la redistritación del mapa electoral, en una acción que ha sido calificada por sus partidarios como un acto de resistencia democrática y por sus detractores como una violación del deber constitucional.
La medida impulsada por los republicanos busca redibujar los límites de los distritos congresionales, un proceso que podría otorgarles hasta cinco escaños adicionales en las elecciones de medio término. La propuesta ha encendido una disputa no solo legal, sino también profundamente ideológica sobre la representación política, el equilibrio de poder y los derechos de las comunidades minoritarias.
El fiscal general del estado, Ken Paxton, respaldó la orden de arresto, acusando a los legisladores de “abandonar sus funciones”. Sin embargo, líderes demócratas en El Paso aseguran que su salida es una acción legítima para proteger la democracia. “Sí están cumpliendo sus obligaciones. Le están cumpliendo a la Constitución y a la democracia”, dijo Michael Apodaca, líder demócrata en El Paso. “Y como dijo la presidenta del comité de campaña demócrata del Congreso: vengan y tómenlo”.
En contraste, Michael Aboud, líder republicano también en El Paso, celebró la partida de los legisladores. “Estoy feliz de que se hayan ido del estado, espero que no vuelvan pronto. Apoyo totalmente a Ken Paxton, está haciendo un buen trabajo, y sí creo que deberían ser castigados”, afirmó.
Uno de los aspectos más polémicos de la propuesta es el cambio en la composición del Distrito 16, actualmente representado por la congresista demócrata Veronica Escobar. La propuesta movería zonas clave como Fort Bliss, Horizon y el Aeropuerto Internacional fuera de ese distrito de mayoría latina, hacia el Distrito 23 —una región más conservadora y rural ubicada a 500 millas de distancia.
“Llevarían estos lugares fuera del distrito de Veronica Escobar, al distrito de alguien que ni siquiera vive en El Paso”, advirtió Apodaca. “Quieren diluir las voces minoritarias, como las latinas y las afroamericanas”.
Por su parte, Aboud argumenta que los cambios beneficiarían a El Paso a nivel estatal y nacional. “Nos daría un mayor porcentaje del condado a los republicanos, eso sería bueno porque estaríamos a cargo y por fin El Paso tendría el reconocimiento que merece. No seremos ignorados por los demócratas que no tienen liderazgo o plan alguno”.
Aunque los republicanos justifican la medida como parte de un ajuste demográfico tras el censo, los críticos la denuncian como un caso claro de gerrymandering, o manipulación partidista de los mapas electorales. No obstante, este fenómeno no es exclusivo de Texas. En años recientes, tanto demócratas como republicanos han sido acusados de redibujar distritos en su favor en estados como Nueva York, Illinois, Florida y Carolina del Norte.
“Esto es algo que nunca se había hecho en un año de elecciones de medio término”, señaló Apodaca. “Sucede cada 10 años, pero no pasa cuando tu partido ya no es popular y cuando saben que van a perder el Congreso el siguiente año”.
Aboud no tardó en contraatacar. “Los demócratas son muchas veces hipócritas, se les olvida mencionar que Barack Obama le pidió a todos los estados que redistribuyeran sus mapas para ganar más asientos demócratas durante las elecciones medias”, dijo.
La controversia sobre la redistritación en Texas pone de relieve la lucha por el poder político en un estado donde las líneas de los distritos pueden definir el rumbo legislativo de la nación. En juego no sólo están los escaños, sino también la representación de millones de texanos, en especial las voces de comunidades históricamente marginadas.
Mientras las órdenes de arresto siguen su curso y el debate se intensifica, queda claro que la batalla por el mapa electoral de Texas apenas comienza.






