
“Es el temor y la preocupación lo que sentimos cuando vemos en el cielo nubes cargadas de agua”, expresó Ricardo Amador, habitante de la colonia Sol Poniente, mientras junto con dos familiares llenaba costales con arena para resguardar el portón y una pared de su vivienda, dañada tras el desbordamiento del arroyo cercano.
Habitantes de las colonias Sol Poniente y Juanita Luna señalaron afectaciones en sus viviendas y calles tras las lluvias registradas entre el martes 24 y el jueves 26 de junio.
Relataron que el agua alcanzó hasta medio metro de altura y que sus hogares sufrieron daños materiales, especialmente en muros, electrodomésticos y accesos.Amador explicó que el arroyo suele traer gran cantidad de agua desde la sierra y que este año ha sido más intenso que en ocasiones anteriores.
Relató que durante la madrugada del miércoles comenzaron las labores de limpieza y que, al término de los trabajos, nuevas lluvias volvieron a inundar la zona la tarde del jueves.
“Desde el miércoles ando aquí en la zona. A las cuatro o cinco de la mañana empezamos a limpiar. Luego el jueves, como a las seis de la tarde, otra vez se volvió a meter el agua”, relató. Indicó que, aunque en esta ocasión los daños no fueron mayores en su casa, a su hijo sí se le metió el agua hasta medio metro de altura.
De acuerdo con los testimonios, las afectaciones principales se concentraron en viviendas cercanas al cruce de las calles Leandro Valle y Loreto, donde el arroyo se desbordó al no contar con bordos de contención.En esa zona, el agua hizo remolinos e ingresó a diversas viviendas. Algunos vecinos solicitaron costales de arena para proteger los accesos y contrataron maquinaria por cuenta propia, aunque la unidad rentada se averió durante las maniobras.
Los colonos indicaron que han hecho reiteradas solicitudes para que se refuercen los bordos del arroyo con tierra, especialmente en puntos críticos como el cruce mencionado. Señalaron que, aunque en algunas ocasiones se ha prometido el envío de maquinaria para levantar defensas, esta no ha llegado.Amador recordó que en 2006, durante otra inundación severa, se abrieron parcialmente las compuertas de una presa ubicada aguas arriba, lo que ayudó a regular el flujo.
Consideró que las autoridades podrían revisar ese tipo de infraestructura para evitar que el agua llegue de forma repentina al cauce.Además de los problemas con el arroyo, los habitantes denunciaron la acumulación de basura en las partes altas del sector, lo que consideran que agrava la situación durante las lluvias. “Aquí arriba estaba limpio hace dos años, ya no se puede ni caminar.
La gente viene y tira basura”, agregó Amador.“Lo que pedimos es que no sólo estén ayudando en las escuelas, que vayan al arroyo, que vean dónde está el problema, que traigan tierra, que levanten los bordos”, insistió Amador, quien afirmó que, de no realizarse obras de protección, nuevas lluvias podrían volver a provocar inundaciones.
La comunidad continúa realizando labores de limpieza y protección. En algunas viviendas se colocaron costales de arena en accesos y bardas dañadas por la humedad, mientras otras familias organizan recorridos para identificar puntos vulnerables en el cauce.
Varias personas manifestaron que seguirán reuniendo recursos propios para reforzar sus domicilios antes de que se presenten más precipitaciones.






