
Ante los recientes hechos violentos registrados en Ciudad Juárez, entre ellos el hallazgo de dos personas colgadas en una vialidad, la Diócesis local hizo un llamado a las autoridades, la sociedad civil y las comunidades religiosas a redoblar esfuerzos para reconstruir el tejido social a través del fortalecimiento del núcleo familiar.
Juan Carlos López, vocero de la Diócesis de Ciudad Juárez, declaró que la violencia que se ha manifestado en la ciudad con características especialmente crueles refleja una profunda descomposición social.
“No deja de entristecernos que estos signos de violencia y muerte retomen expresiones tan crueles. Si ya de por sí arrebatarle la vida a alguien es doloroso, hacerlo con esa hazaña muestra una mayor degradación”, afirmó.
Explicó que estos acontecimientos deben verse como una oportunidad para rezar por el descanso de las víctimas y por la conversión de quienes generan muerte y dolor, pero también como un llamado urgente a todos los sectores para generar conciencia en la construcción de la paz.
“Todos los que participan de una u otra manera en la violencia tienen una familia, y es en la familia donde se aprende el respeto y el amor”, señaló.
El vocero advirtió que las condiciones familiares en la ciudad han cambiado sustancialmente en comparación con generaciones anteriores.
Señaló que muchas familias enfrentan dinámicas laborales que obligan a que ambos padres trabajen, lo cual altera la convivencia familiar. “Hijos que son criados por abuelos o dejados solos por largos períodos requieren que se revalore el entorno familiar y que se generen políticas públicas que lo favorezcan”, dijo.
Recordó que el primer obispo de Ciudad Juárez, Manuel Talamás, anticipó que la dinámica laboral alteraría profundamente la estructura social, y que actualmente se ve reflejado en la falta de tiempo, cuidado y acompañamiento dentro de los hogares.
“Además, para algunas personas, la delincuencia se ha vuelto una fuente de ingresos. Es una realidad muy complicada que debe atenderse desde los frentes laboral, económico, social, político y cultural”, sostuvo López.
En cuanto a la labor pastoral de la Diócesis, explicó que se mantiene una estructura transversal de trabajo con diversos programas enfocados en el acompañamiento familiar, como los encuentros de novios, de matrimonios, el Movimiento Familiar Cristiano, catequesis familiares y grupos de adolescentes y jóvenes.
También destacó la participación de otras áreas como la pastoral social, la dimensión de fe y compromiso social y los espacios de diálogo por la paz.
Sobre quienes optan por integrarse a actividades delictivas, López expresó: “Que contemplen todas las dimensiones que implica ese camino.
No es sólo una forma de obtener ingresos, es una actividad que siembra muerte, dolor y luto en nuestra ciudad, y que daña profundamente la vida social”.
Finalmente, reiteró que la paz debe construirse desde el hogar y que es responsabilidad de toda la sociedad propiciar condiciones que permitan a las familias ejercer plenamente su función como formadoras de ciudadanos comprometidos con el bien común.




