
EL PASO, Texas – En un esfuerzo continuo por detener la migración ilegal hacia Estados Unidos, la Secretaría de Seguridad Nacional ha dado un paso más allá de declarar la franja fronteriza como zona militar. Recientemente, Kristi Noem, titular de la dependencia, firmó tres documentos que autorizan la extensión del muro fronterizo en zonas estratégicas, como el sur de Nuevo México.
“Nuestra responsabilidad, lógicamente, se ve ayudada o apoyada con la infraestructura que podamos tener en el lugar, con la tecnología que nuestros agentes puedan estar trabajando en el área. El tener infraestructura nos permite ser muchas más eficientes en nuestra responsabilidad”, afirmó Noem en un comunicado.
A lo largo de las décadas y bajo diversas administraciones, las leyes y procedimientos que rigen el trabajo de los agentes federales, incluyendo la Patrulla Fronteriza, han experimentado múltiples modificaciones. Sin embargo, el compromiso de estas fuerzas siempre ha sido el resguardo de la frontera del país.
“La Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos ha trabajado con muchas diferentes administraciones. Nosotros no dependemos de una administración en sí; agradecemos lógicamente los recursos y el apoyo que se nos da para poder hacer nuestro trabajo, nuestra responsabilidad día con día”, explicó un agente de la frontera.
El cruce ilegal representa riesgos significativos para los migrantes, quienes en muchos casos son víctimas de traficantes que priorizan las ganancias económicas por encima de la seguridad y vida de las personas.
“Es sumamente peligroso intentar cruzar de manera ilegal y sobre todo en estas áreas tan difíciles, tan áridas, tan secas, donde no hay espacios con agua. Lamentablemente, hemos visto un número alto de rescates y también un número alto de personas que han perdido la vida lamentablemente”, añadió el funcionario.
Con la extensión del muro y el reforzamiento de la presencia militar en la frontera, Estados Unidos busca incrementar la eficiencia en la vigilancia y control migratorio, aunque los riesgos y desafíos para quienes intentan cruzar continúan siendo una realidad latente.






