
Una madre juarense compartió una experiencia preocupante al acudir a una plaza comercial local con sus hijas.
Relata que uno de los hombres que ofrecen lavado de autos en el estacionamiento se acercó para ofrecerle el servicio. Acordaron un precio de 300 pesos solo por lavarla por fuera.
Pero al salir, el hombre le exigió 1,800 pesos argumentando que también le hizo otros trabajos sin autorización. Al negarse, la situación escaló: varios sujetos se acercaron y comenzaron a intimidarla, tomaron fotos de su camioneta y anotaron las placas, incluso comenta que uno de ellos dijo que le qu3br4ria un vidrio.
La mujer pidió apoyo a un guardia de la plaza, pero le dijeron que no podían intervenir porque estos trabajadores no están contratados por el centro comercial.
El testimonio circula en grupos locales como advertencia.
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