
Ciudad Juárez, Chih.— Con el tambor resonando en la Zona 1 y la afición encendida como el sol del desierto, los Indios de Ciudad Juárez sellaron la serie ante los Dorados de Chihuahua con una victoria redonda 6 carreras por 1, en una noche donde el pitcheo indígena se robó completamente el show.
Desde la primera entrada, los maderos juarenses rugieron: 4 carreras abrieron la noche con autoridad sobre Martín Urias Aguirre, quien apenas pudo sacar seis outs mientras permitía 8 imparables y 6 carreras limpias. Marco López y Víctor Ruiz remolcaron par de rayitas cada uno, mientras Julio Pacheco también respondía con el madero.
Pero la historia se escribió desde la lomita: el abridor Darío Gardea lanzó con el aplomo de un as. En 5 entradas de labor, apenas permitió 2 hits, 1 carrera limpia y ponchó a 8 enemigos, dominando con rectas colocadas y un slider venenoso. A pesar de un par de wild pitches, Gardea se llevó merecidamente el triunfo.
Detrás de él, Enrique Castillo puso el candado en la sexta con 3 ponches en una entrada, y Arón Aguilar cerró la puerta con 3 entradas sin hit ni carrera, permitiendo apenas una base y ponchando a 4. Aguilar trabajó con precisión quirúrgica: 4 chocolates, control total desde la loma para sepultar toda esperanza dorada.
En total, el pitcheo de Indios ponchó a 15 rivales y solo permitió 3 hits en todo el juego. Un recital monticular que borró del mapa a los bats capitalinos después de su solitaria carrera en el primer rollo.
Y mientras la tribu cantaba victoria, por segunda noche consecutiva la luna llena se alzó sobre el horizonte… y no dejó aullar a los lobos. La frontera duerme tranquila, sabiendo que su novena se impone con ley y brazo firme.
Con esta actuación, los Indios aseguran la serie y mandan un claro mensaje desde la frontera: este año, la tribu viene con todo… y con brazo firme.






