
El público mexicano descubre, durante 1936, una historia musical protagonizada por Tito Guízar y Esther Fernández
Allá en el rancho grande cumple 90 años este 6 de octubre: la película de Fernando de Fuentes abre la puerta a la comedia ranchera y fija una imagen de México que domina las pantallas durante décadas.
Su estreno en 1936 coloca a Tito Guízar y Esther Fernández frente a un público que todavía descubre las posibilidades del cine sonoro.
La Cineteca Nacional recuerda que la cinta también se conoce como Cruz y la ubica como obra fundacional de la Época de Oro del cine mexicano. La producción presenta un campo festivo, con música, caballos, balazos y romances, lejos de las tensiones políticas del Cardenismo.
Guízar hace aquí su debut cinematográfico como José Francisco, el caporal enamorado de Crucita. Esther Fernández interpreta a la joven campesina de trenzas que queda en medio de los celos, las lealtades y los malentendidos entre el trabajador y Felipe, el hacendado con quien creció.
La película inventa un rancho sin Revolución ni reparto agrario
El México de Allá en el rancho grande parece suspendido en una hacienda de canciones y códigos de honor. La Revolución mexicana y la reforma agraria, asuntos que atraviesan la vida nacional en aquellos años, no aparecen en la trama.

La omisión no es casual. De Fuentes construye una comedia ranchera con conflictos sentimentales y soluciones musicales. El drama entre José Francisco, Crucita y Felipe se resuelve entre serenatas, equívocos y momentos cómicos.
Ese modelo funciona con las audiencias. El público sale de las salas hablando de las canciones y de los personajes, en una época en que el cine mexicano con sonido aún es una novedad. Santa, considerada la primera película nacional sonora, se estrena apenas en 1932.
La fórmula queda trazada: el charro o caporal, la mujer campesina, los caballos, las guitarras, el tequila y el duelo a balazos. A partir de ahí, varios actores quedan ligados en el imaginario popular a personajes de sombrero ancho y vida ranchera.
Gabriel Figueroa recibe un premio en Venecia por su fotografía
Una de las curiosidades de la película está detrás de la cámara. La fotografía corre a cargo de Gabriel Figueroa, quien recibe en 1938 un reconocimiento en el Festival de Venecia por su trabajo en Allá en el rancho grande.
El premio abre una ruta internacional para la cinta. La película llega a salas de Estados Unidos con subtítulos, un paso poco habitual para una producción mexicana de aquellos años.

La fotografía ayuda a consolidar la postal que la película propone: paisajes rurales, patios de hacienda, jinetes y rostros que parecen hechos para la pantalla. Esa estética se vuelve una referencia para películas posteriores, aunque también fija una idea reducida de lo mexicano ante públicos extranjeros.
La Cineteca Nacional señala que la cinta ofrece una visión romántica y festiva de la idiosincrasia mexicana. Esa visión se vuelve tan reconocible que durante años el cine nacional exporta personajes asociados con la vida ranchera, las canciones y la hacienda.
Tito Guízar y Esther Fernández quedan como la primera pareja del género
Tito Guízar llega al cine desde la música. Su presencia como José Francisco mezcla el canto con el personaje del caporal, una combinación que después se vuelve frecuente dentro de la comedia ranchera.
Esther Fernández interpreta a Crucita y queda asociada con uno de los primeros grandes personajes femeninos de la Época de Oro. La historia gira alrededor de ella, aunque el conflicto se cuenta desde la amistad rota entre dos hombres que crecieron juntos.

La pareja central deja una marca que después retoman otras figuras. Jorge Negrete, Pedro Infante y Pedro Armendáriz construyen parte de sus carreras con variantes del charro, el hacendado o el caporal que Allá en el rancho grande ayuda a popularizar.
La película no queda encerrada en 1936. En 1948 aparece una nueva versión con Jorge Negrete como protagonista, prueba de que la historia todavía conserva público y de que la fórmula ranchera mantiene fuerza más de una década después de su estreno.






