
Actualmente se realizan pruebas clínicas similares contra tumores de pulmón no microcítico, de vejiga, riñón, colon y páncreas; “hay motivos de sobra para esperar que muchos de ellos sean positivos”, señalan expertos
Reuters.- Este miércoles se dieron a conocer que vacuna de ARN mensajero (ARNm) ayudó a prevenir la reaparición y la propagación, en más de mil pacientes, del cáncer de piel conocido como melanoma, lo cual abre la posibilidad de toda una nueva vía de tratamiento que podría resultar eficaz contra muchos otros tipos de tumores.
El estudio clínico, llevado a cabo por la empresa farmacéutica Merck y la biotecnológica Moderna, puso a prueba vacunas personalizadas.
A diferencia de la quimioterapia, que destruye tanto las células sanas como las cancerosas, y de la inmunoterapia, que estimula el sistema inmunitario, las vacunas personalizadas de ARNm contra el cáncer entrenan a las células inmunitarias para que actúen específicamente contra las mutaciones que se encuentran en el tumor de cada persona particular.
Los mil 137 pacientes a los que se enroló para la prueba clínica habían padecido tumores localizados que fueron extirpados quirúrgicamente, pero tenían un alto riesgo de recurrencia. Merck y Moderna no han dado los detalles exactos de sus resultados, sólo informaron que fueron un éxito.
“Es un gran avance para el campo en general”, dijo Ryan Sullivan, director del Centro de Melanoma del Mass General Brigham Cancer Institute. “Con este estudio positivo, hay esperanza (y probablemente inversiones que le seguirán) de que estos enfoques puedan cambiar la forma en que tratamos el cáncer de manera más amplia”.
El resultado del ensayo supone “un avance monumental”, que valida la tecnología del ARNm como tratamiento contra el cáncer, dijo la Julie Gralow, directora médica de la Sociedad Americana de Oncología Clínica.
Otras vacunas
Más allá del melanoma, las vacunas personalizadas contra el cáncer se encuentran en fases avanzadas de desarrollo para una gran variedad de tumores. Merck y Moderna tienen en marcha varios ensayos a gran escala en casos de cáncer de pulmón no microcítico que han sido extirpados quirúrgicamente.
También están estudiando la combinación en ensayos en fase intermedia con pacientes con cáncer de vejiga y de riñón, así como en ensayos en fase inicial con cáncer de páncreas y de estómago, y se esperan numerosos resultados de estos ensayos para 2027 y 2028, dijo a Reuters el presidente de Moderna, Stephen Hoge.
Por su parte, la farmacéutica Roche y la biotecnológica BioNTech, cuya tecnología de ARNm se usó en las vacunas contra el Covid-19 de Pfizer, están probando un tratamiento similar denominado autogene cevumeran en estudios de fase intermedia con pacientes con cáncer de colon y de páncreas que se han sometido a cirugía.
Se espera que los resultados del ensayo sobre el cáncer de colon estén disponibles en 2027, y los del ensayo sobre el cáncer de páncreas, en 2031.
“En los próximos años deberíamos conocer los resultados de múltiples estudios y, a la luz de estas noticias, hay motivos de sobra para esperar que muchos de ellos sean positivos“, comentó Robert Vonderheide, director del Centro Oncológico Abramson de Penn Medicine y presidente electo de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer.
Cómo funciona
El tratamiento de Merck y Moderna, llamado intismeran autogene, consiste en activar el sistema inmunitario con hasta nueve dosis del fármaco de inmunoterapia Keytruda, administradas cada seis semanas, además de hasta nueve dosis de una vacuna de ARNm personalizada que indica al sistema inmunitario que ataque las células cancerosas específicas del paciente.
Cuando se utiliza en solitario tras la cirugía para reducir el riesgo de que el melanoma reaparezca, Keytruda, elaborado por Merck, se administra cada tres a seis semanas durante un máximo de un año.
En pacientes con melanoma, el tratamiento con Keytruda puede provocar fatiga, diarrea, erupciones cutáneas e inflamación de las articulaciones y los músculos, así como de órganos sanos en algunos casos. Las empresas informaron que no observaron nuevos efectos secundarios con la incorporación de la vacuna.

La prueba clínica sigue en curso y las empresas aún no han publicado los resultados completos. Seguirán realizando un seguimiento de los voluntarios para determinar si el fármaco prolonga la supervivencia en general y en qué medida.
Según los datos a cinco años de un ensayo anterior de fase intermedia, presentados en junio, mostraron que la vacuna había reducido a la mitad el riesgo de que el cáncer reapareciera y había disminuido en un 59% el riesgo de que se extendiera, en comparación con el tratamiento solo con Keytruda.
En ese ensayo, la incorporación de una vacuna de ARNm tampoco mostró ningún nuevo aumento en la tasa de efectos secundarios graves, sólo “el tipo de reacciones que experimentan las personas cuando se vacunan contra la gripe, el Covid-19 o cualquier otra vacuna”, explicó Hoge.
La especialista en melanoma del Mass General Brigham Cancer Institute Elizabeth Buchbinder dijo que los médicos que tratan a pacientes cuyo cáncer ha sido extirpado quirúrgicamente suelen sopesar los beneficios del tratamiento con Keytruda ante el riesgo de efectos secundarios, especialmente en el caso un riesgo de recurrencia del cáncer de tan solo un 20%.
Sin embargo, el beneficio añadido de la vacuna “podría cambiar ese cálculo”, señaló.
Buchbinder señaló que una de las razones clave para elegir el melanoma para probarlo en combinación con Keytruda fue que se trata de un tumor que produce muchas mutaciones, lo que facilita su detección por parte del sistema inmunitario.
Muchos otros tipos de cáncer también producen múltiples mutaciones, añadió, lo que sugiere que podría aplicarse a ampliamente.
“Ya veremos, pero sin duda es un ámbito que va a experimentar un gran auge, sobre todo con la publicación de estos resultados”, agregó.





