
Diversos expertos consideran que las estadísticas sobre el aumento de visitas a las salas de urgencia y las agresiones en familia durante estas épocas se pueden reducir, aunque a veces las soluciones no sean fáciles
Las vacaciones de verano deberían ser una época de aventuras y alegría para los niños y adolescentes, no de visitas a las salas de urgencias a los hospitales, algo que en muchas familias termina sucediendo por dos causas principales: los accidentes en casas, jardines, salidas al campo y piscinas, y la violencia domestica.
Sin embargo, si bien la primera y más frecuente de estas causas es más fácil de prevenir que la otra (y no causa heridas tan graves desde el punto de vista psicológico), el hecho es que en ambas se pueden tomar medidas para disminuir su ocurrencia.
Muebles, bicicletas y juegos infantiles
De acuerdo con un comunicado de la Michigan State University, entre mayo y agosto, durante los meses de verano los hospitales reportan un aumento del 15 al 27% en el volumen total de visitas pediátricas a las salas de urgencias, y más del 40% de esas visitas están relacionadas con lesiones.
“Afortunadamente, más del 90% de estas lesiones se pueden prevenir con precauciones sencillas”, añade el reporte, el cual identifica las cinco principales causas de lesiones, que son: caídas, la principal; bicicletas, patines y patinetas; automóviles y calor ambiental; quemaduras con estufas o fuegos artificiales, y ahogamientos.
Las precauciones que sugieren son sencillas. En el caso de las caídas, donde destaca que “alrededor del 80% de los casos de traumatismos pediátricos fatales ocurren durante la primavera y el verano“, los consejos de seguridad que dan son sencillos:
- Elija parques infantiles con superficie de mantillo o caucho, en lugar de concreto.
- Asegúrese de que las estructuras de juego sean apropiadas para la edad.
- Repare o evite las barandillas sueltas y las superficies elevadas dentro y fuera del hogar.
En otros tipos de lesiones, las precauciones son también bastante evidentes, por ejemplo, recomiendan usar casco (del tamaño adecuado) en cada paseo en bicicleta o patines y enseñar a los niños a respetar las normas de tránsito.
Para los ahogamientos, supervisar a los niños cerca de cualquier cuerpo de agua: piscinas, lagos, bañeras o incluso cubetas e inscriba a los niños en clases de natación. También sugiere que los adultos que los supervisan sepan reanimación cardiopulmonar.
Y, por supuesto, no dejar a los niños en dentro de autos bajo el calor del verano, además de ajustar sus sillas de seguridad.
“Con un poco de planificación, supervisión y el equipo de seguridad adecuado, la mayoría de las lesiones se pueden prevenir“, señala el reporte.
Violencia doméstica
La violencia doméstica es más difícil de prevenir y, a diferencia de las caídas o los golpes de calor en el auto, no es suficiente con ser consciente de problema y tomar precauciones sencillas, pues se trata de dinámicas familiares complejas y que en muchos casos se han mantenido por generaciones.
De acuerdo con el despacho Bauer & Karch Law Group, se han identificados cinco razones principales por las las que aumenta la violencia doméstica en verano:
- Más tiempo juntos en casa, que en hogares donde ya existe tensión, este tiempo extra juntos puede provocar más discusiones y mayores probabilidades de violencia.
- El calor y el mal genio son una mala combinación, ya que el aumento de temperatura no sólo incomoda, sino que puede aumentar los niveles de estrés y provocar irritabilidad. “Si alguien en el hogar ya está enojado o es controlador, el calor puede empeorar las cosas”.
- Mayor consumo de alcohol, que aumenta en fiestas, reuniones y fines de semana largos suelen incluir alcohol.
- Hay menos estructura y vigilancia, ya que durante el año escolar, los profesores, entrenadores y otros adultos suelen detectar señales de abuso y denunciarlas. “En verano, cuando las rutinas se rompen y las redes de apoyo son menos activas, esas señales de alerta pueden pasar desapercibidas”.
- Mayor presión financiera, pues los viajes, campamentos y cursos de verano pueden afectar el presupuesto familiar.
Sin embargo, Elizabeth Summerell y Ella Moeck, profesoras de psicología de la Universidad de Adelaida en Australia, es posible tomar algunas precauciones ante la violencia familiar durante el período de Navidad a Año Nuevo, que en su país cae en la época de calor o verano austral, y que conlleva un incremento del 24.2% en el número promedio diario de denuncias.

En un artículo publicado en el sitio The Conversation, las psicólogas hacen énfasis en la presencia del alcohol, el aumento de las temperaturas y las dificultades financieras de la familia como factores que hacen que las fiestas sean un período de riesgo para la violencia.
Sin decirlo explícitamente, las investigadoras parten de la base de que la violencia doméstica no es deseable incluso para el violentador (que de acuerdo con múltiples estudios son en su.mayoría hombres), ya que sus soluciones dependen de que este busque evitar las situaciones en las que recurre a la violencia.
Alcohol, calor y finanzas
“No todas las personas que beben alcohol se vuelven violentas —señalan Summerell y Moeck—. Sin embargo, el alcohol altera el funcionamiento del cerebro al reducir nuestra capacidad de controlar los impulsos, lo que puede aumentar la probabilidad de reaccionar violentamente ante una provocación”.
“Las investigaciones demuestran que reducir el consumo nocivo de alcohol puede disminuir la violencia”, añaden e invitan a procurar no beber en exceso y considerar alternativas con bajo contenido de alcohol o sin alcohol.
De modo similar, invitan a tratar de evitar estar al aire libre durante las horas de más calor, buscar la sombra y mantenerse hidratado y en las reuniones evitar al familiar con el quien suelen surgir problemas o “con quien prefieres no interactuar”, concentrándose en “relacionarte con los demás o pídele a una persona de confianza que esté pendiente”.
“Las investigaciones sugieren que este tipo de estrategias basadas en la situación pueden ser particularmente útiles para las personas a quienes les resulta difícil controlar sus emociones en momentos de tensión”, señalan.
También proponen alejarse de los conflictos o redirigir la atención, así como tratar de ver una situación estresante desde una perspectiva diferente.
Esta última estrategia, “llamada reevaluación cognitiva, se ha relacionado con menores niveles de violencia de pareja”, señalan,. y con respecto a las otras estrategias que proponen, también señalan que están “basadas en la evidencia” y que “pueden ayudar a evitar que los conflictos se intensifiquen y contribuir a unas fiestas seguras y felices”.





