
Cuando se reabra, el Gran Acelerador de Hadrones del CERN será de “Alta Luminosidad” tendrá 10 veces más potencia y multiplicará por seis la cantidad de datos que generará
EFE.- Este lunes a primera será apagado el Gran Acelerador de Hadrones (LHC, como se le conoce por sus siglas en inglés) del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) para hacerle una optimización que dotará al mayor laboratorio de física de partículas del mundo de nuevas potencialidades.
Una vez realizada la desconexión, el CERN avanzará con su proyecto llamado Gran Acelerador de Hadrones de Alta Luminosidad (LHC-HL), en el que lleva trabajando cerca de dos décadas, un tiempo que desde una perspectiva ordinaria puede parecer largo, pero es el que requiere un proyecto de la envergadura de este.
El LHC, ubicado en la frontera entre Suiza y Francia, empezó a operar en 2008, pero desde entonces físicos e ingenieros empezaron a anticipar la que sería la siguiente etapa y a avanzar en la concepción, diseño y producción de los nuevos componentes que requerirá el LHC-HL, según ha explicado a la prensa el jefe del proyecto, Markus Zerlauth.
Hasta ahora el CERN, por medio del LHC, ha hecho numerosas aportaciones al conocimiento y a la comprensión de las partículas en estos 12 últimos años, empezando por su descubrimiento más importante y mediático: el bosón de Higgs en 2012, que fue uno de los descubrimientos científicos más importantes del siglo XXI.
Sin embargo, en 1989, cuando el LHC se estaba construyendo y poniendo en marcha, se creó ahí la world wide web (nombre del que todavía se conservan las www en muchas direcciones de internet) para poner en contacto a científicos en distintas partes del mundo.
Nueva fase del Gran Colisionador de Hadrones
Para que el LHC entre en su nueva fase se requerirán aproximadamente cuatro años de trabajos y preparativos, una parte de los cuales se puso en marcha hace cerca de ocho años.
En ese momento el CERN emprendió la excavación de dos tramos de galerías subterráneas que se encuentran a unos 10 metros por encima y conectadas con el túnel de 27 kilómetros de circunferencia en forma de un circuito cerrado que contiene el colisionador y que está a una profundidad media de 100 metros.

Las galerías y sus brazos miden en total cerca de medio kilómetro y ya se encuentran operativas.
En lo inmediato, desde allí se lanzará el cableado y se accederá a las dos secciones del colisionador que serán las únicas que sufrirán un cambio radical y que representan menos de dos kilómetros del total de 27 kilómetros del LHC.
Las modificaciones implicarán principalmente el reemplazo de un grupo de imanes por otro de nueva generación para aumentar por un factor de 10 las colisiones de protones, mientras que los datos obtenidos se multiplicarán por seis.
Además, en la nueva fase, los sistemas informáticos podrán determinar en milésimas de segundo qué datos vale la pena guardar para su análisis y cuáles pueden descartarse, ya que los miles de millones de colisiones por segundo que se producirán en el LHC-HL generarán datos que sería imposible almacenar.






