
Si bien no hay duda de que las sustancias como la semaglutida y la tirzepatida reducen la incidencia de ciertos tumores malignos, especialistas piden hacer estudios clínicos para analizar la posibilidad de recetarlos expresamente con ese fin
El pasado 11 de mayo se publicó una investigación que aporta evidencia de que los nuevos medicamentos para tratar la obesidad y la diabetes (como Ozempic, Zepbound y Wegovy) “podrían ofrecer beneficios protectores, mejorando potencialmente la supervivencia y reduciendo el riesgo de recurrencia en algunas pacientes con cáncer de mama“, señala el autor principal del estudio.
Bernard Fuemmeler, investigador en el Centro Oncológico Integral Massey de la Virginia Commonwealth University, señala en un comunicado de la institución que se desconoce si este efecto “se relaciona con el control del peso, la mejora de la salud cardiovascular u otros mecanismos”.
De lo que no cabe duda es hacer el tratamiento con estos fármacos —como la semaglutida y la tirzepatida y conocidos técnicamente como agonistas del GLP-1 o — se asocia con mejores resultados en pacientes con cáncer de mama, ya que fue el resultado de un análisis de los registros médicos electrónicos de más de 840 mil pacientes con cáncer de mama.
Según los datos publicados en el Journal of the American Medical Association (JAMA) las pacientes, quienes fueron diagnosticadas con el cáncer entre 2006 y 2023 y que usaban los agonistas del GLP-1 para tratar la obesidad o la diabetes tipo 2, tuvieron un menor riesgo general de muerte por cualquier causa durante un período de seguimiento de 10 años.
Además, las supervivientes de cáncer de mama que utilizaron esos medicamentos para la diabetes o la obesidad “presentaron un riesgo significativamente menor de recurrencia del cáncer durante los 10 años posteriores al tratamiento inicial“, señala el comunicado de la universidad.
Los buenos resultados de este y otros estudios observacionales hacen que algunos investigadores consideren necesario ir más allá.
Los 13 tipos de cáncer relacionados con la obesidad
Casi al mismo tiempo, en el Congreso Europeo sobre Obesidad que se llevó a cabo en Estambul, Turquía, del 12 al 15 de mayo, se presentó una investigación que propone evaluar la eficacia de los fármacos antiobesidad en la prevención de los cánceres relacionados con la obesidad para que sean usados concretamente para este fin.
La propuesta, elaborada por un panel de 21 expertos internacionales, detalla que para hacer la evaluación se requiere un ensayo clínico con aproximadamente cinco mil participantes que tengan un alto riesgo de padecer alguno de los 13 tipos de cáncer relacionados con la obesidad por tener alguna afección precursora del cáncer.
Entre los 13 tipos de cáncer relacionados con la obesidad “destacan el colorrectal, el de mama posmenopáusico, el de endometrio, el adenocarcinoma de esófago y el de riñón, señala un comunicado del Congreso Europeo sobre Obesidad, y en varios de ellos se ha visto un efecto benéfico de los medicamentos contra la obesidad y la diabetes.
Para el grupo de expertos, a pesar del entusiasmo que suscita el efecto anticancerígeno de estos fármacos, hay que considerar lo aspectos prácticos, como el costo y duración, del ensayo clínico, y hacerlo con la población general que vive con obesidad requeriría unos 50 mil participantes y 10 años de duración, por lo que sugieren que la población sea de alto riesgo.
Andrew Renehan, de la División de Ciencias Oncológicas de la Universidad de Manchester, y uno de los líderes del estudio señala: “Existe un gran entusiasmo entre los expertos en cáncer ante la posibilidad de que los fármacos para la obesidad ofrezcan una oportunidad real para prevenir cientos de miles de casos de cáncer en todo el mundo”.
Renehan añade: “Hemos aprendido de los ensayos en enfermedades no oncológicas que los fármacos antiobesidad podrían actuar tanto mediante la pérdida de peso como mediante acciones biológicas directas. Lo mismo podría ocurrir con el cáncer“.







