
Organizaciones como el Cemda, Comité Cerezo, Artículo 19 y el académico Sergio Aguayo alertan sobre un escenario de violencia y debilitamiento de la sociedad civil debido a los ataques y divisionismo que promueve la 4T.
Con 63 años de actividad académica, en la defensa de los derechos humanos y de la democracia, Sergio Aguayo Quezada alerta sobre el retorno a un México autoritario tras el arribo de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia, que ha pretendido debilitar y dividir a las organizaciones sociales y al movimiento de víctimas, dos de los sectores que “impulsan o sostienen las instituciones democráticas”.
Coordinador del Seminario de Violencia y Paz del Colegio de México, y fundador de organizaciones sociales como la Academia Mexicana de Derechos Humanos, Alianza Cívica, Propuesta Cívica y Fundar, Centro de Análisis e Investigación, Aguayo Quezada reflexiona sobre “la batalla entre la democracia y el autoritarismo” en tiempos de la Cuarta Transformación,
En entrevista con Proceso, el investigador reconoce que el debilitamiento de instituciones elementales amenaza el desarrollo democrático en todo el mundo, en diferentes niveles, pero del que no se salva México, donde en los años ochenta el “gobierno autoritario del PRI perdió el relato” ante una sociedad que tuvo acceso a “historias de represión y del papel del Ejército y de policías” dadas a conocer por medios de comunicación y organismos civiles de derechos humanos.
“López Obrador es notable porque hace lo que ningún presidente hizo: se compromete a resolver los grandes problemas de verdad y justicia”, dice Aguayo al señalar que es así como crea, a principios de diciembre de 2018, la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia para el caso Ayotzinapa (Covaj), la activación de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y dos años después, en 2021, crea la Comisión de la Verdad y Esclarecimiento Histórico (Coveh) para abordar las violaciones a los derechos humanos cometidos durante la Guerra Sucia.

Paralelamente, apunta, el expresidente la emprendió contra organizaciones sociales como una de sus primeras acciones de gobierno con la emisión de la circular número uno, del 14 de febrero de 2019, en la que prohíbe a las dependencias gubernamentales destinar fondos para las organizaciones, lo cual “tiene varias consecuencias que no son visibles en el momento”, y además “divide al movimiento de derechos humanos y a los colectivos de víctimas”.
Una prueba de la división fomentada por López Obrador es que se reunió 36 veces con los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en 2014, lo que no ocurrió con los colectivos de familiares de desaparecidos, a quienes atendió Karla Quintana, extitular de la CNB.
“López Obrador rompe con todos en diferentes momentos y por diferentes razones, y termina peleado con las madres y padres de Ayotzinapa; despide en agosto de 2023 a Karla Quintana, desautorizan el informe de la Comisión de la Verdad (Coveh), lo mismo que ocurrió con el informe de la Femospp (Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado) en el gobierno de (Vicente) Fox, lo que se publica es por decisión de los comisionados”, explica el investigador del Colmex y profesor de varias universidades en Estados Unidos.
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Fragmento del texto publicado en la edición 34 de la revista Proceso, correspondiente a abril de 2026, cuyo ejemplar digital puede adquirirse en este enlace.






