
Antes de que el sol tocara el asfalto de Ciudad Juárez, la fila ya era una herida larga y silenciosa frente a Plaza Las Torres.
Decenas de personas, envueltas en el fresco de la madrugada, aguardaban su turno con la esperanza apretada entre documentos y miradas cansadas. Era apenas las 6:30 de la mañana y la ExpoCanaco 2026 aún no comenzaba, pero la necesidad no entiende de horarios.
A las 9:30 horas se abrirían las puertas para ofertar cerca de mil 500 vacantes, en un contexto donde el empleo ha retrocedido con fuerza: más de 69 mil plazas se han perdido desde el pico registrado en junio de 2023.
Hoy, la frontera industrial muestra otra cara, una donde el trabajo escasea y la competencia se vuelve feroz.
En medio de este panorama, las ferias de empleo representan un respiro tangible. Para muchos, son la posibilidad de concentrar en un solo espacio oportunidades que de otro modo estarían dispersas o inaccesibles.
También son un punto de encuentro entre la urgencia y la posibilidad, donde el simple acto de entregar un currículum en mano devuelve, aunque sea por momentos, la sensación de avance y de esperanza.
Sin embargo, la fila no solo refleja una crisis económica, ¿qué sucede psicológicamente entre quienbes buscan trabajo? De acuerdo con especialistas hay mucho desgaste emocional.
La búsqueda de empleo, prolongada y muchas veces infructuosa, deja huellas profundas. Ansiedad, insomnio, frustración y una autoestima erosionada acompañan a quienes esperan una oportunidad. Cada rechazo no solo cierra una puerta laboral, también golpea la identidad de quienes sostienen a una familia con incertidumbre.
En Juárez, este grupo crece. Son hombres y mujeres que no solo enfrentan la dificultad de cubrir necesidades básicas, sino una presión psicológica constante que pocas veces es atendida. La ciudad, acostumbrada a medir cifras de empleo, aún tiene una deuda pendiente: el acompañamiento emocional de quienes buscan trabajo.
Porque en esa fila, además de currículums, también se cargan miedos. Y en medio del calor, la espera y el silencio, hay una urgencia que no aparece en las estadísticas: la de cuidar la salud mental de quienes siguen, pese a todo, buscando una oportunidad.




