
Desde las primeras horas del 28 de octubre, largas filas comenzaron a formarse frente a la parroquia de San Judas Tadeo, ubicada en avenida Valle de Juárez.
Familias enteras, personas que llegaron solas o en grupos, avanzaban lentamente con flores, veladoras e imágenes del santo en las manos.
Entre los asistentes, una madre comentó que asistía para agradecer la recuperación de su hijo tras un accidente; un joven señaló que acudió caminando desde la colonia Gustavo Díaz Ordaz como parte de una promesa hecha hace años, y una mujer mencionó que participaba junto con su familia para pedir por salud y trabajo, siguiendo una tradición que aprendió de su abuela.
La devoción al santo de las causas difíciles volvió a manifestarse durante la fiesta patronal, que se extendió del 25 al 28 de octubre y reunió a más de 20 mil personas.
El atrio del templo, las calles aledañas y los espacios de convivencia permanecieron llenos durante los tres días, con la presencia constante de danzas de matachines, procesiones, kermés y venta de alimentos.
De acuerdo con el padre Jorge Iglesias, párroco del templo, las actividades iniciaron el sábado 25 con las primeras misas y la participación de los grupos parroquiales.
El domingo continuaron las celebraciones con ceremonias matutinas y vespertinas, mientras que el lunes 27 destacó la misa presidida por el obispo de la Diócesis, monseñor José Guadalupe Torres Campos, a las 7:00 de la tarde.
Ayer, el día principal del santo, se realizaron misas cada dos horas desde las 8:00 de la mañana hasta las 10:00 de la noche, con la celebración central a cargo del obispo, considerada la más concurrida del triduo.
Amplia participación popular
El sacerdote explicó que la festividad de San Judas Tadeo se distingue por la amplia participación popular.
Cada año llegan grupos de matachines procedentes de distintas colonias de Juárez, así como familias que acuden a encender veladoras, presentar ofrendas florales o cumplir mandas en agradecimiento por los favores recibidos.
En varias colonias también se organizan reliquias, comidas comunitarias y convivios en honor al santo, donde se comparten alimentos con vecinos y visitantes.
El vocero de la Diócesis, Juan Carlos López, señaló que la devoción hacia San Judas Tadeo ha crecido en los últimos años, sobre todo después de la visita de sus reliquias a distintos templos de la ciudad, lo que fortaleció el fervor de la comunidad.
El sacerdote explicó que San Judas Tadeo ocupa el tercer lugar en devoción entre los feligreses juarenses, después de la Virgen de Guadalupe y San Lorenzo.
López recordó que el 28 de octubre la Iglesia celebra conjuntamente a los apóstoles Simón y Judas, quienes, según la tradición, predicaron juntos después de la Resurrección de Cristo. Sin embargo, la devoción popular se concentra especialmente en San Judas Tadeo, reconocido por los creyentes como intercesor en causas difíciles o desesperadas.
El vocero explicó que la enseñanza central de la celebración es mantener la fe y la confianza en la intercesión del santo. Señaló que los milagros atribuidos a San Judas no son obra directa del apóstol, sino resultado de su mediación ante Dios por las necesidades de los fieles.
Al caer la tarde, las luces de las veladoras encendidas frente al templo y el sonido de los tambores de los matachines marcaron el cierre de la jornada.
Las familias permanecieron hasta entrada la noche, algunas en oración, otras compartiendo comida o cantos en el atrio.
Con una participación superior a las 20 mil personas, la fiesta patronal de San Judas Tadeo volvió a ser una de las manifestaciones de fe más numerosas y representativas de la frontera.



