
Aun cuando el municipio de Juárez tiene alrededor de 60 por ciento más población que el de Chihuahua, el hospital público ubicado aquí para la atención a la salud mental cuenta con menos capacidad, personal y recursos que el instalado para el mismo fin en la capital del estado.
En el Hospital Civil Libertad de esta frontera, de acuerdo con datos del Instituto Chihuahuense de la Salud (Ichisal), hay 44 camas censables y tres médicos especialistas en psiquiatría.
En el Hospital Doctor Ignacio González Estavillo, de la capital del estado, en cambio, hay 104 unidades para internamiento y siete psiquiatras.
Estos espacios, además, disminuyeron en Juárez y aumentaron en Chihuahua, ya que, en 2024, una respuesta a través de la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) indicó que aquí había 52 camas censables, mientras que allá eran 94.
Sobre los recursos, el Presupuesto de Egresos del Estado para 2025 indica que el sanatorio ubicado en Chihuahua capital contó este año con 74.8 millones de pesos (mdp), mientras que para el de esta frontera fueron 43.6 mdp.
Esto, aun cuando la demanda es más del doble, con 793 atenciones brindadas en 2024, mientras que allá fueron 314, como muestran también datos del Tercer Informe de Gobierno.
La oficina de enlace en Juárez de la Secretaría de Salud no respondió diversas peticiones de información de este medio, como una entrevista con la Dirección del sanatorio.
El Civil Libertad fue el sitio de internamiento de L. G., adolescente de 13 años de edad que, el pasado 10 de octubre, fue vinculada a proceso penal por homicidio en grado de tentativa cometido en contra de una madre de familia en el municipio de Delicias.
‘Está saturado’
De acuerdo con Silvia Aguirre, directora del Centro Familiar para la Integración y Crecimiento (CFIC), la disparidad entre los recursos para la atención pública a la salud mental entre una ciudad y otra no corresponde ni con la cantidad de población ni con los requerimientos de esta frontera, una de las localidades más violentas del país.
“Nosotros contamos con equipo de psicólogos, de psicoterapeutas con nivel de maestría y doctorado, pero, por ejemplo, llegan personas con grados de depresión muy fuerte o crisis y ansiedad que requieren medicamentos, requieren psiquiatría y el hospital está saturado”, dijo Aguirre en entrevista.
“En primer lugar, nada más tienen un turno, trabajan diario hasta las tres de la tarde (en consulta externa), entonces no son suficientes. Eso por un lado. Por el otro, está en el extremo de la ciudad. He tenido que recibir personas y llevarlas casi de manera personal al hospital porque no tienen en qué trasladarse si vienen en crisis”, agregó.
La integrante de la organización dedicada –entre otras actividades– a la atención de personas en duelo y la prevención del suicidio, indicó también que la problemática se agravó sobre todo después de la pandemia, que aumentó la incidencia de los padecimientos mentales.
“Entonces, ¿qué pasa en este estado que, en Ciudad Juárez, donde somos más habitantes de Chihuahua, no contamos con los servicios que se requieren? Yo ya no puedo enviar gente ahí porque sé que no los van a atender, no pueden, no es que no quieran”, dijo.
“A mí me dicen, ‘señora, estoy súper rebasado, no puedo’”, agregó.
También Oscar Balcázar, integrante del Colectivo Reexiste y que formó parte de la Red de Organizaciones Dedicadas a la Prevención y Atención de Trastornos Mentales, Neurológicos y por Abuso de Sustancias (Rotmenas), consideró como insuficiente la capacidad de atención en la citada instalación.
“Es bastante eficiente el hospital (…) muy abierto, muy disponible. Sin embargo, por supuesto que, como todo lo que existe, el recurso es limitado, y esa limitación marca algunas brechas en la posibilidad de atender a todas las personas que son referidas”, dijo.
“Ahí una de las principales limitantes es que podría existir más personal que cubriera otros turnos además del horario que tienen, de lunes a viernes, es matutino, un poquito vespertino, pero está limitado a esto y también limitado a atender emergencias, que éstas más bien son derivadas a los sitios de derechohabiencia, como IMSS, al Hospital General”, agregó.
‘En caso de emergencia es bastante difícil’
Familiares de pacientes entrevistados en el sanatorio coincidieron en que, si bien la atención es efectiva y las instalaciones están en buenas condiciones, la demanda es alta.
“En diciembre, había una crisis nerviosa con mi pareja, llegamos aquí pero había vacaciones, estaba cerrado, entonces cuando volvimos, hay ciertos protocolos que hay que cumplir, traer la tarjeta, sacar la cita, pero la cita es bastante tardada; en un caso de emergencia es bastante difícil; yo traía una situación de una persona que estaba en una crisis muy avanzada y es difícil que la atiendan rápido”, dijo Jesús S., de 69 años.
“Cuando venimos a la consulta resulta que se canceló y nos la posponen otra vez, cuando volvemos a venir, ya pasaron como otros tres meses, porque no son a la siguiente semana, son muchas semanas de distancia, cuando venimos otra vez resulta que se le olvidó la tarjeta y entonces no la atienden”, agregó.
Debido a que el hospital está ubicado en el extremo suroriente de Juárez, la distancia, hizo notar el entrevistado, es otra complicación.
“Nosotros vivimos en el poniente de la ciudad, y esto está en el oriente, es más de una hora de camino. Traemos vehículo pero es una hora; entonces, no hemos podido ver un psicólogo desde diciembre, ahorita vamos a ver si nos toca suerte”, agregó.
“Las citas, si se le pasan, va a ser un mes o seis semanas para que se la vuelvan a dar; entonces, si estaba usted en crisis nerviosa o hay problemas mentales con alguien, es difícil estar esperando”, planteó.
‘Mucha carga’
La información difundida a través de la PNT agrega que, al menos hasta agosto de 2024, el Civil Libertad carecía asimismo de capacidad para recibir pacientes por “mandato ministerial”, o de alguna de las Fiscalías del estado, además de no tener “manual de procedimientos, lineamientos, reglamento o políticas para el ingreso de personas derivadas por mandamiento judicial”.
Y, aun cuando la institución reportó contar con ingreso por mandato del Poder Judicial, tampoco contaba con un “área específica para internamiento de personas” enviadas ahí por este tipo de resoluciones.
En una entrevista de 2024 con este medio, el director del hospital, Guillermo Patiño, agregó que en la instalación había cuatro personas con sentencia condenatoria y que, además, realizaban valoraciones para determinar casos de inimputabilidad –o la condición que exime la responsabilidad penal por causa de alguna afectación mental–.
“Atendemos toda la población que nos solicitan del Cereso para consulta externa, de primera vez y para seguimiento, así estén en un proceso para determinar ya inimputables o no, de todos modos los atendemos aquí. (…) Hasta el año pasado, entre las valoraciones que nos pedían para determinar los estados de inimputabilidad y los que nos mandaban a consulta, eran más de 180 personas”, dijo.
“Somos el único hospital psiquiátrico en la zona norte, entonces atendemos a toda la población del norte del estado de Chihuahua, y todos los servicios subrogados, especializados, del IMSS, ISSSTE, Pensiones Civiles del Estado (PCE), los vemos acá, no en la consulta, pero sí en los servicios de hospitalizaciones; entonces, la carga de trabajo siempre es bastante”, agregó Patiño entonces.
‘Única alternativa’
De acuerdo con la Fiscalía General del Estado (FGE), la determinación de enviar desde el municipio de Delicias al psiquiátrico de esta frontera a la adolescente que presuntamente atacó con un hacha a una madre de familia obedeció a que la instalación es la única con esta especialidad y área de internamiento para menores de edad.
“Primero, atendiendo a la edad de ella, no era posible la reclusión en un centro de menores infractores, lo cual implicaba que tenía que encontrarse algún otro mecanismo en el que pueda llevar a cabo el proceso”, dijo en septiembre Eloy Tarín, vocero de la FGE.
“Y la única alternativa, en la que coincidieron todas las partes, es el buscar un centro de atención psiquiátrica para adolescentes, y el único que hay se encuentra en Ciudad Juárez (…) con internamiento. Teníamos que encontrar los mecanismos. Por la edad de ella no es posible su internamiento en un reformatorio”, agregó.
Patiño agregó entonces que el sanatorio cuenta con cinco salas de paidosiquiatría con seis camas cada una para internamiento de menores de edad, con separación por género.
L. G., agregó, fue internada –del 11 al septiembre al 10 de octubre– en una sala en la que había otras cuatro internas, y tuvo un tratamiento sin incidentes.
“En realidad no hubo nada significativo, transcurrió como cualquier hospitalización, no hubo incidentes relevantes (…) Fue (tratamiento) farmacológico y psicológico (…) Se hacen exámenes a todos los pacientes de ingreso, los exámenes de rutina para descartar que no haya otras condiciones, pero nada específico”, dijo Patiño el sábado 11 de octubre.



