
En la escalinata del templo de Nuestra Señora de Guadalupe, la Catedral de Juárez, un pequeño grupo de fotografías buscaba mostrar no solo el recuerdo de un ser querido que se adelantó en el camino, sino también hacer presente la historia de esa persona que dejó tras de sí a una familia doliente.
Estas familias acudieron este domingo en busca de consuelo, pues creen, o algunos ya saben, que su ser querido es parte de los 383 cuerpos que, aunque debieron ser cremados, fueron localizados en el crematorio Plenitud hace unos días.
No llegaban a 20 fotografías, pero entre los asistentes a la misa, que tenía como intención pedir por el eterno descanso de los 383 fallecidos, había personas que acudieron sin una imagen, pero con una historia que acumula el peso de este trágico acontecimiento.
Al finalizar la celebración eucarística, el obispo José Guadalupe Torres Campos se acercó a las fotos y tras una oración, derramó agua bendita sobre ellas. Para los dolientes, este acto de fe es parte del consuelo que necesitan en este difícil momento.
Las historias
Manuela Pérez acudió a la catedral a pedir por el alma de su sobrino, quien murió violentamente.
Contó a Netnoticias que se supone que sus cenizas están en Los Ángeles con su familia; sin embargo, ahora sabe que una de las funerarias involucradas en los hechos supuestamente lo llevó a cremar a El Paso, Texas (aunque por ley no es posible debido a las circunstancias de su muerte).
“Ahí cobraron muy caro porque iban a llevarse el cuerpo a El Paso para cremarlo. Se supone que allá lo cremaron, nos entregaron las cenizas por allá, por la Montana, pero es mentira. Hoy su familia tiene dudas. La funeraria es de las que están en la lista, nomás que no me acuerdo cómo se llama, es una funeraria chiquita”, narró la familia afectada.
Desconoce la decisión que tomarán sus familiares en el tema y tampoco sabe si ya abrieron la urna para ver su contenido. Sin embargo, admitió que solo de pensar en toda la situación, “la piel se me pone chinita”.
“Qué cosa más tremenda, qué cosa más tremenda. ¡Ay, no parecen seres humanos los que hicieron esto! Cómo pudieron hacer semejante cosa. Como que dice uno, no, no es cierto, y lo oye uno y lo oye y dice no puede ser, pero ahí están las fotos, las imágenes”, expresó.
Familia Estrada y los sacrificios que tuvieron que hacer para darle un funeral a su patriarca
José Estrada es otra de las historias presentes. Al narrar los detalles de su partida, Fernanda, su nieta, parecía aferrarse a la foto del patriarca de su familia. Admite que su familia está reviviendo el dolor de su pérdida, en junio de 2022, pues a tres años de su muerte, tratan no de vivir, sino de sobrevivir sin él.
Lo primero que recordó la joven es que, al momento de su muerte, su familia vivía una difícil situación económica que tuvieron que enfrentar para costear los servicios funerarios de don José.
“Ahora no sabemos si lo que tenemos en la urna sea él o no. Es algo que, desde que uno se acuesta hasta que uno se levanta, desde que nos enteramos, no nos deja estar tranquilos como familia”, declaró.
Su abuelo fue velado en la funeraria Latino Americana, donde tardaron un mes y medio en entregar las cenizas, con el argumento de que no contaban con urnas para entregar.
Ellos acudieron a la Fiscalía el pasado miércoles y les notificaron que había una coincidencia con uno de los cuerpos, por lo que ahora están a la expectativa de lo que sigue en este proceso, ya que lo único que su familia quiere es que, si él está en el lugar, les entreguen el cuerpo para darle una digna cremación y tener sus restos.
Esta familia tiene tres servicios funerarios más contratados a futuro con la empresa y, aunque ya no están interesados en ellos y piden el reembolso, la funeraria dice que la devolución del dinero no es posible. “Nosotros ya no tenemos la confianza de recibir los servicios ahí”, dijo Fernanda.
Solo quiere recuperar el cuerpo de su marido para sepultarlo, ya no lo va a cremar
Virginia Gallegos, con voz entrecortada, recuerda que perdió a su marido en 2022 y sus servicios funerarios fueron en la Latino Americana. Ella apenas reunió los documentos, y sus cuñados la ayudarán a realizar este trámite en la Fiscalía.
“Haga de cuenta que acaba de fallecer mi esposo, es muy horrible esta situación… Espero que den la cara, espero que se aclare esto y que lo más pronto posible le demos cristiana sepultura a mi esposo. Yo necesito ir y sepultarlo, no voy a cremarlo. Necesito ir y sepultarlo y saber dónde está mi esposo para llorarle donde él esté, no le voy a llorar a piedras o arena de no sé qué”, declaró.
Con sollozos contenidos, Virginia reconoce que ha sido la fe donde ha encontrado su paz, por lo que fue una de las presentes en la catedral.
Tras la bendición, cada familia tomó su fotografía y aún con el dolor en el rostro, se retiró para continuar con este proceso que seguramente les llevará mucho tiempo y más dolor.




